Ese oscuro objeto de deseo: el chocolate

Nuestra protagonista toma entre cuatro y ocho onzas de chocolate al día, ¿podrá estar dos semanas sin probarlo? Se lo ha propuesto muy en serio... este es el resultado.

Ese oscuro objeto de deseo: el chocolate

En los últimos años se ha registrado un considerable aumento del consumo de cacao, lo que ha abierto el debate sobre si existe, como tal, la adicción al chocolate o no. La tesis más extendida sostenía que el cacao no puede crear una adicción comparable a la de los estupefacientes o el alcohol por el tipo de sustancias que lo componen. Pero, en la última década, se han llevado a cabo ensayos clínicos que determinan que el chocolate contiene sustancias cannabinoides similares al ingrediente activo de la marihuana y otras moléculas que hacen que las células del cerebro reaccionen de manera similar a cuando se toma cannabis.
Quienes sienten en primera persona el irrefrenable deseo de tomar chocolate casi a cualquier hora del día creen que incluso llegan a ser adictos. Es el caso de nuestra protagonista, Arantxa Ortuondo. "Estoy enganchada al chocolate desde que tengo uso de razón. Incluso, he llegado a pensar que contiene algún componente genético que hace que nos guste tanto. Suelo tomar chocolate de forma regular, entre cuatro y ocho onzas al día".

Adictivo, ¿sí o no?
Lo que está más que contrastado es que el chocolate puede crear un fuerte anhelo por ingerirlo, ya que nos aporta una satisfacción inmediata. De algún modo, podemos percibir como si calmara la ansiedad, pero debemos tener claro que aunque comer chocolate pueda aplacar momentáneamente las manifestaciones de angustia, no la erradica en sí misma. Curiosamente, no es la primera vez que Arantxa hace frente a su adicción. Tanto le gusta el chocolate que hace años consideró que sería un sacrificio digno de una promesa. "Mi hermana pequeña tuvo una extraña enfermedad que no llegaron a identificar. A mí se me ocurrió ofrecer algo que me costara mucho para que ella se pusiera bien. Hice la promesa de estar un año sin tomar chocolate. Lo conseguí y gracias a Dios, funcionó".

Pero, ¿qué es lo que hace que el chocolate sea un alimento tan atractivo? El profesor Philip K. Wilson, coautor del libro Chocolate as Medicine - A Quest over the Centuries, afirmaba en una entrevista que "aún está por descubrir qué es lo que verdaderamente lo hace tan irresistible. Es difícil determinar qué componentes contribuyen a activar determinadas funciones psicológicas.
El doctor Barry Smith, director del Centro para el Estudio de los Sentidos de la Universidad de Birkbeck, en Londres, cree que lo que hace al chocolate tan deseable es "su combinación de suavidad y cremosidad, la dulzura de su sabor lo convierte en una experiencia sumamente placentera".
Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Michigan, y publicado recientemente por la revista Current Biology, da por probada científicamente la adicción al chocolate. Según el estudio, "el cacao produce la liberación de encefalina, una sustancia química natural que genera en el cerebro una sensación de placer similar a la de algunas sustancias estupefacientes, como el opio o la morfina, y que produce en el organismo una necesidad adictiva".

Ese oscuro objeto de deseo: el chocolate

¿Soy una 'chocoholic'?
Podemos identificar como chocolatemanía un consumo excesivo de chocolate superior a 100 gramos por día, durante más de tres meses. Los amantes del cacao optan por el chocolate más puro. Es lógico, si tenemos en cuenta que es el que mayor concentración presenta. Arantxa así lo corrobora: "Mi preferido es el negro. Pero si no lo hay, el de almendras o avellanas también me encanta. Lo tomo de mil maneras: desde una onza hasta unas trufas, helados, tarta... Me gusta en todas sus variantes. ¡Incluso lo uso para cocinar platos de caza!".
Estudios de marketing identifican a las mujeres como las mayores consumidoras de chocolate, muy por encima de los hombres. Por países, los que se llevan la palma son los suizos, los alemanes y los ingleses. Expertos en el tema coinciden en que una de las cosas que más deseable hace al chocolate es todo el misterio que le rodea. Se le reconocen propiedades afrodisiacas, estimulantes y con capacidad para crear un buen estado de ánimo. También el aura de producto prohibido acentúa el deseo que genera. Este matiz 'oscuro' se lo procuró allá por el siglo XVIII el doctor mexicano, José Bartolache. Por aquel entonces se despachó con la tesis de que el chocolate era la causa de la histeria que sufrían algunas mujeres. Hoy en día lo que más le reprochan sus incondicionales es que engorde. Nuestra protagonista combate ese pero con ejercicio: "Hago dos o tres horas de elíptica a la semana. Y evito tomarlo por la noche, porque es cuando más engorda".

Superar el reto
Pasados los 15 días sin chocolate, Arantxa se siente satisfecha con el resultado. "¡Solo me lo he saltado una vez! En mitad de un viaje romántico con mi pareja, no pude evitarlo y me tomé un trocito. Salvo en ese momento, no he sucumbido a las tentaciones. Y, ¡han sido muchas! Pero estoy muy contenta por haberme controlado en un momento tan delicado. Pocos días antes de comenzar el reto perdí mi trabajo y tengo una hermana en el hospital. Así que esto me ha hecho darme cuenta de que soy más fuerte de lo que pensaba. Lo más importante para mí es que he ido resistiendo la tentación... incluido el día de mi 44 cumpleaños".
Arantxa concluye: "Aunque debo volver a controlarme un poquito la dieta, estoy contenta de haber sido capaz de superar estos días la ansiedad. Para mí ha sido todo un triunfo".

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