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¿Éxamenes en septiembre? Claves para superar la ansiedad por la 'vuelta al cole'

Presentarse a un examen sin saber cómo gestionar la ansiedad puede provocarnos cierta inseguridad, temor a perder el control e incluso dificultad para tomar decisiones... ¡Así que toma nota de estos consejos para aprender a hacerlo!

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Acabamos de estrenar mes y, aunque todo cambio en el calendario nos trae novedades, quizás septiembre sea uno de los meses más característicos en cuanto a cambios se refiere: se acaba el verano, las horas de luz cada vez se notan menos… Septiembre se caracteriza también, por ser el mes en el que algunos estudiantes, tanto de universidad como de colegios e institutos, viven la temida época de exámenes de recuperación después del verano. Y con la época de exámenes llega la indeseada ansiedad y el estrés, siendo el objetivo de los estudiantes conseguir eliminarla o “sobrevivir” a ella durante las semanas clave.

Y es que, presentarse a un examen sin saber cómo gestionar la ansiedad puede provocarnos cierta inseguridad, temor a perder el control e incluso dificultad para tomar decisiones, por lo que es probable que influya en los resultados de las pruebas. Además, sabemos que la propia ansiedad afecta a nuestras acciones intelectuales y cognitivas, interfiriendo en la capacidad de atención, memoria y concentración, y acentuando la sensación de confusión y la aparición de dudas. Por todos estos motivos TherapyChat nos da algunos consejos prácticos que ayudarán a gestionar la ansiedad durante un periodo de exámenes:

Procura ir descansado al examen y cumplir con las horas de sueño. Esto te ayudará a tener una mejor concentración y te facilitará ser capaz de controlar todos los pequeños detalles que debes de tener en cuenta a la hora de contestar a las preguntas

Intenta relajarte, tómate una infusión o da un paseo antes del examen para llegar más despejado a la prueba.

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Aprende técnicas específicas de relajación. Para ayudarte a mantener la calma y confianza antes de un examen y durante el mismo, pon en práctica técnicas de relajación, como los ejercicios de respiración. Practícalo durante los días previos.

Saca lo mejor de ti y actúa de forma tranquila, meditando las decisiones y prestando atención a los detalles. Si te has preparado el temario no tienes motivos para creer que no puedes hacerlo. En muchos casos, el éxito dependerá de la capacidad de gestionar la tensión. Tienes los conocimientos y la preparación suficiente para conseguirlo.

Sé positivo. Si los pensamientos negativos aparecen durante el examen serán un fuerte distractor y no te permitirán hacer la prueba de forma relajada. Crea un pensamiento positivo que puedas utilizar para acabar con los negativos y reducir la ansiedad. Por ejemplo, sustituye “Voy a suspender seguro” por “he estudiado lo suficiente como para tenerlo prepararlo y controlar los detalles”.

Relativiza la gravedad que tiene el suspender. El “peor pensamiento” que puede aparecer en los momentos previos al examen es el de obtener un suspenso. ¿Y qué pasaría? ¿Qué te supone suspender el examen? Seguramente puedas volver a intentarlo en las recuperaciones, y lo que ya te has aprendido lo llevas adelantado.

Evita hablar con personas que sientan ansiedad por la evaluación. Tu deber es controlar tu ansiedad para dar lo mejor de ti, no tranquilizar a los demás ni recibir estímulos de ansiedad, más allá de los propios de la prueba.

No pensar en lo que se sabe o no se sabe antes de entrar. Llevas semanas o días preparando el examen, por lo que los conocimientos que tienes adquiridos ya lo están; y los que no, no van a cambiar dos minutos antes de entrar al examen. Lo mejor en este sentido, es no hablar del contenido del mismo con nadie.

Lee bien las instrucciones del examen. Seguramente, cuando llegue el momento del examen la situación no te resulte tan extraña, y algunas preguntas serán familiares. Sin embargo, si hay algo que debes recordar siempre es que el tiempo perdido en la buena lectura de las preguntas no es en realidad una pérdida sino una inversión.

Piensa en lo que eres capaz de hacer. El hecho de que estés nervioso es una prueba de que el examen te importa y lo has preparado. Concéntrate en ese pensamiento y afronta el examen con seguridad y confianza.

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