La envidia y las relaciones entre mujeres

“Que no lo digo por nada, solo es lo que me parece”, “Si a mi me da igual, ya ves tú”, “Es envidia sana eh”…

envidia

“Que no lo digo por nada, solo es lo que me parece”, “Si a mi me da igual, ya ves tú”, “Es envidia sana eh”… Seguro que te reconoces en alguna de estas frases y, lo cierto, es que la envidia es una emoción muy común, aunque nos empeñemos en negarlo.

 

Dos mujeres, un plató de televisión, una ácida entrevista y la polémica está servida. Dos populares presentadoras españolas, Mariló Montero y Anne Igartiburu, han saltado a la palestra tras protagonizar un encuentro televisivo en el que la tensión era más que evidente entre entrevistadora y entrevistada. Ante situaciones cómo ésta, empiezan los comentarios de todo tipo y, siempre, una cuestión de fondo, ¿son más envidiosas las mujeres que los hombres?

 

Envidiar a alguien significa querer ser como esa persona en alguna de las facetas de su vida o desear tener algo de lo que esa persona posee y nosotros carecemos. Esta sensación puede ser común en ambos sexos. Un ambiente de competitividad es el caldo de cultivo perfecto para desenmascarar a gente envidiosa.

Desmontando el mito

La competitividad es un sentimiento común entre hombres y mujeres y es la base de la envidia, por lo tanto, no es una característica innata de la mujer. De hecho, la envidia se fomenta desde la infancia. Si no hay alguien que desde pequeños nos enseña a entender que no se puede tener todo, que hay que valorar los logros propios y nos ayuda a canalizar esos deseos de tener algo de lo que no disponemos, esto pasará factura en la madurez.

 

Anhelar algo de lo que se carece es muy humano y frustrarse porque otros lo tengan y nosotros no, también. Sin embargo, cuando permitimos que esos sentimientos no nos dejen ver aquello de lo que sí disponemos, a valorarnos y, en vez de servir para “construirnos” lo que fomentan es un afán destructor y nos motivan a actuar con mala intención es un problema.

 

Es muy habitual decir que la envidia es un detonante que siempre está presente en las relaciones entre mujeres. Es cierto que el componente emocional tiene mucho peso en los vínculos femeninos, pero se trata, más bien, de un hábito adquirido o de una falta de control sobre el propio carácter.

 

Superar la envidia consiste en hacer un trabajo personal sobre nuestra propia autoestima. ¿Quieres algunos consejos para lograrlo? No te pierdas nuestra galería: “Consejos para superar la envidia”.

 

Y la eterna pregunta, ¿somos las mujeres más enviddiosas que los hombres? Opina en nuestro foro.

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