La erótica del poder femenino

Estamos acostumbrados a achacar el éxito amoroso de políticos, empresarios y hombres influyentes al magnetismo del poder. Pero parece que esa ecuación no funciona tan bien ni es tan evidente cuando la poderosa es una mujer. ¿Sigue vigente el tópico de que el hombre mportante atrae y la mujer en la misma situación asusta?

dia de la mujer

Hollande, Sarkozy, Briatore... los escarceos de los poderosos de cierta edad con mujeres que no se acercan a ellos por intereses económicos, ya que ellas muchas veces están en el mismo estatus, están a la orden del día. Da igual que no estén en su mejor momento físico o que pasen de los 50, estamos hablando del magnetismo del poder. Pero ¿dónde está el paralelo femenino?

Amber Madison es terapeuta y escritora, ha dado conferencias en Harvard o en la Universidad de California, sabe todo lo que hay que saber de relaciones humanas y tiene una respuesta: "Los hombres y las mujeres somos iguales en la mayoría de los aspectos psicológicamente hablando. Dicho esto, el poder es algo que asociamos con la masculinidad porque culturalmente aún somos muy rígidos respecto a los roles de género. En un hombre el poder se asocia con la hipermasculinidad, en la mujer puede generar emociones encontradas por la misma razón. En la vida real esto se traduce en reacciones y prejuicios de los demás: siempre es demasiado autoritaria, es una amargada, será igual fuera del trabajo…".

En niveles intermedios, no los de las jefas de Estado, sino los de las altas ejecutivas, se cumple el tópico de que la mujer con poder asusta y el hombre con poder atrae. Muy pocas cosas han cambiado, ser el 'señor de' aún es algo que la sociedad no acaba de tomar con naturalidad. Y el señor en cuestión tampoco.

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