Lecciones de la cuarentena: solteras o casadas, tengas la situación que tengas seguro que vives en una noria emocional y sabemos porqué te pasa

No hay cuarentena perfecta y a nivel psicológico podemos aprender muchas cosas, si sabemos aprovechar nuestras fortalezas.

Lecciones de la cuarentena: solteras o casadas
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Sí, vivimos en una noria emocional y debemos aprender porqué nos está pasando. Si hay algo que reputo contantemente en todas mis videollamadas es que "no hay una cuarentena perfecta". Las casadas porque están aburridas de estar discutiendo; las que tienen niños, porque los tienen; las solteras porque nos sentimos solas;  las que no tienen perro porque en qué momento decidieron no tenerlo; y así la lista de incomodidades emocionales se repite hasta el infinito y en una espiral un tanto tóxica. Parejas que discuten, otras que se reencuentran, espacios mínimos que se convierten en batallas campales para las familias numerosas, fantasmas del pasado que reaparecen estelarmente (¿No os ha escrito ningún ex?)... todas estas ideas y venidas emocionales que ha sufrido nuestra cabeza y hasta nuestro coranzocinto tienen explicación. 

Sílvia Congost, psicóloga especializada en autoestima, dependencia emocional y terapia de pareja, nos ayuda a resolver los tres pilares emocionales que más estamos viviendo durante la cuarentena. Toma tota de sus tips y, si te sientes identificada, trata de ponerlos en práctica el objetivo es encontrar un bienestar físico y emocional para no salir excesivamente afectados de esta anómala situación. 

Solteras sin pareja que están solas y se sienten solas durante el confinamiento 

1. Aprovecha esta oportunidad para aprender a estar a solas: "La vida, con esta situación inesperada, nos obliga a los que vivimos solos, a enfrentarnos con el miedo y el rechazo profundo  y tan frecuente a la soledad. Pues bien, deberíamos aprovechar, ya que no nos queda otra que aceptarlo, para cambiar la forma en la que nos relacionamos con ella. Simplemente cambia el chip, y empieza a decirte a ti misma que estás bien sola, que eso te permite cuidarte más, estar más por ti, hacer todo aquello que hasta ahora no tenías tiempo para hacer, Busca actividades que te motiven, prueba cosas nuevas...tal vez descubras que tienes talento en algo a lo que nunca antes habías dedicado ni un minuto por falta de disponibilidad." 

2. Toma conciencia de la diferencia entre estar sola y sentirte sola: "Aunque te veas a solas en tu casa (porque lo estás) eso no nos debería causar malestar. Lo duro es cuando te sientes sola y ahí sí que deberíamos poner atención. Si este es tu caso, ¿qué puedes hacer para cambiarlo? Debes activar tu vida social. Llama, envía mensajes, haz videoconferencias con aquellas personas que echas de menos y que más necesitas sentir pronto. No caigas en el  "si no me dicen nada, yo tampoco", si tienes ganas de hablarles hazlo. Y si ves que no se preocupan por ti en absoluto, tal vez también puedes aprovechar para hacer limpieza y deshacerte de algunas personas para así dejar lugar a otras". 

3. No te olvides de la importancia de los buenos hábitos para sentirte bien psicológicamente: "Marcarte unos horarios y seguir unas rutinas, hacer ejercicio, comer bien, distraerte, aburrirte, etc debe haber tiempo para todo! Pero sobre todo, disfruta de tu compañía. "

Como afrontar el confinamiento en pareja y no pagar el estrés con la otra persona

1. Comunicación: "Habla cuando lo necesites, expresa lo que sientas, aquello que te moleste y lo que necesitas que cambie. Estar juntos todo el día y sin poder salir, puede hacer que ciertas manías o costumbres de uno, que hasta ahora no se veían,  al otro le saquen de quicio. Si sentimos que debemos cambiar nuestra forma de organizarnos, de apoyarnos o de escucharnos, aprovechemos también este tiempo...Seamos claros con aquello que necesitamos para que podamos ponerle remedio juntos".

2. Cuidemos nuestra imagen: "Nada de ir en pijama todo el día. Es importante levantarse temprano, asearse, vestirse. Aunque nos parezca que no importa porque nadie nos va a ver, nuestra pareja debe ser el observador que más nos importe y además, esta también es una forma de mantener la lívido a flote. Que si no...luego desaparece el deseo y la atracción y no sabemos por qué...". 

3. Compartir y soledad: "Cuando estamos en pareja, es importante compartir ciertos momentos y actividades, como las comidas, ver una peli en el sofá, hacer ejercicio o cocinar, pero igual de importante es respetar nuestros momentos de descanso o de soledad si los necesitamos. No molestar al otro en esos espacios, es básico para que después de ellos, vuelva y se sienta mucho más a gusto". 

¿Por qué pensamos en estas situaciones tipo confinamiento en los ex y por qué reaparecen los ex?

1. Nos sentimos solos: "Es fácil que al no tener a nadie más en nuestra vida amorosa, nos sintamos solos (y más si lo estamos físicamente). Al no haber nadie que ocupe ese espacio que destinamos al amor y la pareja, lo más habitual es que nuestra mente vaya a la última persona que ha estado allí. No es recomendable, a pesar de esto, volver a entrar en contacto si ya lo habíamos dejado atrás". 

2. Por aburrimiento: "A veces, por no saber qué hacer, nos preguntamos cómo estará, qué hará o tal vez nos cuentan algo o vemos algo y tenemos mucha curiosidad".

3. Por dependencia emocional: "Si nos ha costado cortar esa relación, puede que haya síndrome de abstinencia al no vernos ni saber nada, y que sintamos que necesitamos entrar en contacto. Con la excusa de saber si está bien, si su familia sigue sana o cualquier otra idea, nos auto convencemos de que debemos contactar de nuevo, aunque sin duda, no es la mejor opción...". 

Gloria Vázquez Sacristán

Gloria Vázquez Sacristán

Vivía dividida entre ser escritora, panadera o guionista de cine. No concibo la vida sin música, un verano sin libros, ni una buena conversación que no sea en torno a un plato de comida. Apasionada de la moda y la belleza desde pequeña, amante empedernida de los deportes de montaña y acuáticos, coleccionista de perfumes y tacones que no aguanto más de dos canciones. No recibí la llamada de la medicina, como le hubiera gustado a mis padres, pero sí sentí la necesidad de buscar el bienestar de los demás y a eso me dedico, humildemente, con mi pluma o mi teclado, desde aquí, todos los días.

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