Me quedaré soltera… y dominaré el mundo

¿Os acordáis de una lacónica Cecilia cantando amargamente el “Me quedaré soltera”? Pues buenas noticias: será un gran plan. Ser soltero es la nueva normalidad. Y tranquilos: no es un spoiler de la última entrega de Bridget Jones. Ellas tienen la llave de la Casa Blanca.

Me quedaré soltera… y dominaré el mundo

Quédate con este nombre: Kate Bolick. Es la autora de best sellers como Solterona. ¿Y si ese peyorativo adjetivo deja de designar algo anormal? Tengamos en cuenta que en Estados Unios hay 105 millones de personas mayores de edad que nunca se han casado. El 53% son mujeres.

En China, cuando las mujeres pasan de los 25 años y no están casadas, se las denomina “sheng nu” (“mujeres sobrantes”), un drama que lleva a matrimonios forzados, depresiones y sumisión… Pero… en un país evolucionado, la soltería de las mujeres en realidad ¿no es una evolución natural de la lucha por la independencia?

La soltería como la evolución natural de la igualdad de sexos

Se ha estudiado que en países como Reino Unido, entre el ideal de las mujeres ya no figura la pareja estable. El psicólogo Michael Price ha hallado que hay una relación entre la independencia económica y la aceptación de la prosmicuidad. A medida que las inglesas ganaron poder económico multiplicaron sus amantes: según sus estudios, las británicas tienen a lo largo de su vida un promedio de 8 parejas sexuales, algo impensable hace apenas unas décadas.

solteronas

Hay un boom literario de solteronas orgullosas. Por ejemplo, All the single ladies, de Rebecca Traister, una autora que reconoce que siempre lloraba cuando las heroínas de su infancia pasaban por la vicaría. Las solteronas estigmatizadas son el nuevo el dorado económico y todo el mercado floreciente de las Singles, de marginadas sociales al alma de la fiesta. De hecho, la autora advierte a todos los aspirantes a la Casa Blanca que las singles son el grupo de votantes más poderoso. Ya hay más mujeres solteras que casadas y la edad para casarse se retrasa cada vez más.

“Estamos ante la creación de una nueva población: la de mujeres adultas que ya no dependen ni económicamente, ni socialmente, ni sexualmente ni reproductivamente de un hombre", destaca Traister.

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