Visto en Marie Claire México: "Me quiero, no me quiero", por Jessica Moreno Robles

La autoestima no es un bien preciado que viene gratis en tu paquete de personalidad, es algo por lo que se trabaja día a día. Descubre que quererte a ti misma no es una obligación, sino una decisión

Me quiero no me quiero

Por todos lados últimamente se han multiplicado, en cualquier medio, los mensajes del tipo “10 pasos para una vida feliz” o “Cómo llegar a la cima en 5 pasos”. Esto hace parecer que la fórmula de la felicidad se puede encapsular en un libro de 50 páginas o en un curso de dos horas y que está al alcance de cualquiera dispuesto a pagarlos… pero no hay nada más alejado de la realidad. Y es justo esa idea de que sentirte bien contigo misma es tan sencillo y accesible lo que hace más confusa la sensación de insatisfacción y descontento cuando estos llegan a nuestras vidas.

Con el fin de esclarecer un poco este lío, empezamos por lo básico, ¿qué es la autoestima? “Se define más bien como autopercepción, la manera en que te ves a ti misma. Y decimos que es baja o alta con base en qué tan negativa o positiva sea esta imagen que tengas de ti”, explica el psicoterapeuta y psicoanalista Enrique Sánchez. Siempre habrá cosas que no te gusten, y eso es perfectamente normal, pero cuando lo que te desagrada es mucho más que lo que te place, entonces ocurren los problemas.

En un mundo donde el estándar de realización personal femenino es cada vez más alto, no es sencillo ser una mujer conforme, pero que no factures los millones de Kim Kardashian no significa que seas menos valiosa. Y el hecho de sentirte bien contigo misma, tampoco se refiere a que desconozcas tus limitantes. Se trata de encontrar un equilibrio, pues sólo viendo lo negro y lo blanco puedes cimentar una buena autoestima, sin importar las cartas que te hayan tocado en la vida.

Ahora bien, todas –lo admitamos ante el mundo o no– somos capaces de ver nuestros defectos, pero también somos nuestras críticas más duras. ¿Cómo saber cuando hemos cruzado la línea y ya no estamos siendo objetivas? “Para hacerlo más fácil de entender diría que hay dos clases de baja autoestima, la falsa y la real, la primera sería cuando alguien se siente mal sin razón justificada, porque no alcanza a ver sus virtudes de forma objetiva, y la real, cuando en verdad tienen una falla y la tienen que trabajar para ser mejores personas”, explica el experto. Es decir, no es lo mismo pensar que tienes baja autoestima porque tu nariz es muy grande, a decir que tienes baja autoestima porque engañaste a tu pareja y estás decepcionada de ti misma. No todo te afecta de igual manera y no lo puedes poner en la misma categoría y, sobre todo, no puedes hacer que tu personalidad se base en esos defectos.

Distinguir entre un tipo de baja autoestima y otro no es un trabajo sencillo, pero es posible, y el único camino efectivo es el personal. Por eso no podemos apegarnos a esos 10 pasos genéricos que te prometen una vida plena de la noche a la mañana, “lo que tú estimas es diferente a lo que piensa la mujer de al lado, y no a todas les vendrá bien la misma solución. Es como vender una única falda para todas, a una chica alta le quedará corta y a una muy flaca le quedará grande… va más allá de esto, hay que explorar abajo de la capa superficial y llegar a las razones profundas del problema: quién me exige en exceso o quién me dice que nunca voy a poder llegar a eso que deseo y provoca que me sienta mal”.

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