'Millenials': otro esquema

Esta generación ha conseguido quitarle importancia al defecto hasta hacerlo cotidiano.

'Millenials': otro esquema

Viendo un capítulo de la serie Girls (HBO), creada por la actriz, guionista y escritora Lena Dunham, es obvio que para los millenials, la perfección es un concepto poco arraigado (al menos fuera de las redes sociales). Lo demuestran los cuerpos desnudos de sus protagonistas en la pantalla, así como las pequeñas traiciones entre ellas, el desencanto ante el trabajo y el fracaso en sus relaciones. "Lo que es perfecto o no siempre es relativo, es un modelo cultural de referencia y también depende de con quién nos comparamos", señala Guillermo Fouce Fernández, doctor en psicología y profesor de la Universidad Complutense de Madrid. "La perfección es un modelo de lo correcto, mientras que la imperfección puede entenderse como más auténtica", indica.

Jugar a ser adulto

Para quienes han crecido con la tarea de ser aceptados en las relaciones de carne y hueso y ser adorados en el entorno digital, la perfección es un tema que puede prestarse a engaño. Mantener perfiles en los que la vida muestra una careta de color de rosa, genera un efecto rebote cuando hay que enfrentarse a la lo cotidiano. "Han crecido en este ambiente en el cual han perdido gravedad los defectos. Lo importante ya no es tanto la calidad del trabajo hecho, por ejemplo de un libro o su veracidad, como el número de seguidores y las ventas", dice Ángeles. "Se trata de una generación individualista en cuanto al desprecio a las modas impuestas y a la estandarización de la indumentaria, pero existe una gran uniformidad en torno a las diferencias o imperfecciones asumibles y cuáles no", asegura.

'Millenials': otro esquema

A sus 26 años, Samantha Jayne, actriz, escritora y autora de quarterlifepoetry.com, ha querido captar la dicotomía inherente a su generación en una serie de spots. Los cortos reflejan cómo los veinteañeros intentan abrirse camino en el entorno laboral mientras muestran en las redes versiones exultantes de ellos mismos. En uno de ellos, una joven es inundada con papeles en una oficina mientras piensa que está perdiendo tiempo de su vida en ese trabajo. Entonces, llega un compañero y le recuerda que han pedido pizza, lo que se reproduce en un post con hashtags del tipo #elmejortrabajo o #meencantamivida. "A esto se une lo que Ortega y Gasset definía como 'señorito insatisfecho', en el que anticipaba la ausencia de autocrítica, con plena sensación de domino. Alguien que se reafirma a sí mismo tal cual es, sin afán de mejora, dando por bueno y completo su haber intelectual y moral, sea el que sea", cuenta la socióloga.

Nueva imagen social

Cuando un millenial enciende Netflix (una de sus plataformas favoritas para consumir televisión), no espera encontrarse con las historias de aspirantes jetsetters, ni con los avatares de exitosas promesas de un bufete de abogados. Si antes, de una serie titulada Silicon Valley se hubiese esperado lujo y una meteórica carrera profesional, ahora su imagen la refleja un grupo de nerds que se enfrentan a la exclusión, el desinterés social e incluso a la ley. You Are the Worst es otra de las propuestas, esta vez centrada en las relaciones de pareja, que descubre la cara B del romance al uso. Sus protagonistas, Jimmy y Gretchen, son dos personas a las que sus amigos tildan de “lo peor”.

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