Las mujeres que me moldearon: Antoinette Torres Soler, fundadora de Afroféminas

En Afroféminas, Antoinette Torres Soler ha creado una red en la que las mujeres hispanohablantes de origen africano engranan experiencias. Escriben de racismo y de poder. De qué se lo da y qué se lo quita. Sin sentirse víctimas. Con ella queda inaugurado el Test MMM.

Antoinette Torres Soler, directora de la revista digital 'Afroféminas'. Foto: Ángel de Manuel

Lleva cinco años tras Afroféminas y doce en Zaragoza. En la capital aragonesa, Antoinette Torres Soler acaba de inaugurar un “centro cultural de diversidad y sororidad”. En la revista digital, la escritora licenciada en Filosofía ha creado una red en la que las mujeres hispanohablantes de origen africano engranan experiencias. Escriben sobre racismo y sobre poder. De qué se lo da y qué se lo quita. Con una norma: no sentirse víctimas.

¿Qué mujer te enseñó a pensar, a pelearte con tus propias ideas?

Mi madre. Se llamaba Cira Soler Martínez. Era psicóloga y una excelente madre. Solía decir que yo era muy exigente conmigo y cuando ahora me paso un poco siempre hago el ejercicio de pensar qué le diría ella a mi hija, que ahora tiene 6 años. Entonces es cuando suelo ser más comprensiva y logro entender las situaciones con menos dureza. 

¿Quién te enseñó a estar atenta y dispuesta a comprender el dolor de los demás? ¿Y a entender el tuyo?

Mi madre también. Mi abuela materna, que se llamaba María Martínez, nos dejó para siempre cuando yo apenas tenía 3 años. No le recuerdo, pero siempre me dijeron que era muy apegada a ella. Mis enseñanzas están en torno a la figura de mi mamá. Cuando estaba escribiendo mi libro me daba cuenta de que había cierto sesgo clasista en mí. Es decir, entendía a las mujeres negras sólo como las mujeres negras que habían estudiado e ido a la universidad. Por eso me demoré en sacarlo. Necesitaba conocer y entender otras mujeres negras que eran tan válidas y tan importantes como las que hasta ahora yo conocía. De aquí que puse en mi libro Viviendo en modo Afroféminas un pequeño capítulo que llamé Las que son como Sojourner. Y me refiero a Sojourner Truth, quien pronunció en 1852 uno de los discursos fundacionales del feminismo negro: ¿Acaso no soy una mujer?. A esta gran mujer la comparo mucho con mi abuela. Era una persona iletrada, pero eso no significaba que no tuviese las cosas claras. La brillantez de su discurso en nada ha tenido que ver con su riqueza económica o su privilegio en cuanto a recibir la mejor educación. Mi abuela se divorció o separó (no sé muy bien cómo fue la cosa) en los años 60 y en lugar de pensar en qué hacer para conseguir otro hombre, tomó la decisión de trabajar para que sus hijas e hijo fuesen a la universidad y fuesen personas educadas. Y así fue. Yo estoy aquí por todo lo que ella se esforzó. Aunque no la recuerde físicamente, ella ha sido una mujer vital para mí.

La abolicionista y activista Sojourner Truth. National Portrait Gallery, Smithsonian Institution.
 Las carreras o hazañas de algunas personas acaban eclipsadas por anécdotas o logros menores. Hedy Lamarr, por ejemplo, además de ser actriz, ideó un sistema que se acabó convirtiendo en la base de las conexiones inalámbricas. ¿Quién te ha sorprendido de una manera similar?

Esto me ocurre con la figura de la afroperuana Victoria Santa Cruz. Siempre se suele hablar de su performance Me gritaron negra, que es muy potente, de los años 60 o 70, y todo el mundo la conoce fundamentalmente por eso. Sin embargo, Victoria Santa Cruz era una pensadora afrofeminista de las imprescindibles. Por eso la reivindico en mi libro. Es de las pocas que expresan claramente su empoderamiento y lo desvinculan del victimismo. Y también es de las pocas que no necesita inventarse términos cada día más rebuscados para entender qué es estar empoderada. Relaciona esta cuestión con un estado más psicológico que conceptual. Si el empoderamiento está interiorizado, no hace falta repetirlo todo el tiempo, ni odiar. Si está dentro de nosotras, tendremos la perfecta capacidad de respuesta cuando la situación lo merezca. Desde mi punto de vista, y esto lo he aprendido de Victoria Santa Cruz, estas luchas necesitan menos puños en alto, menos fotos y más de creer realmente lo que se está diciendo.

 
 ¿Quién te ha hecho decir “yo estoy de acuerdo con lo que ella defendió, pero ¿habría sido capaz de rebelarme como lo hizo ella en esa época?"?

Eso me ocurre con la afroamericana y feminista negra Ida B. Wells. Francamente, no sé si habría sido capaz de lo que hizo. Jugó con fuego, nunca mejor dicho. Wells, a través de la propia prensa oficial de principios de siglo XX en Estados Unidos, denunció que las supuestas violaciones de hombres negros a mujeres blancas eran, generalmente, falsas. Demostró que realmente lo que estaba ocurriendo eran linchamientos a estos hombres porque no se admitían las parejas interraciales. Las cifras de muertes eran escandalosas. Por aquel entonces, la relación de un hombre negro y una mujer blanca estaba prohibidísima. Sin embargo, la relación, e incluso en algunos casos, violación, de un hombre blanco a una mujer negra se entendía como algo normal porque los cuerpos negros no merecían ningún respeto. De hecho, cuando se vendían las mujeres negras en anuncios de periódico se hacía en la sección donde se también se ponían a la venta animales. Por otra parte, este tipo de relación interracial también se entendía como un favor porque, de esta forma, la mujer negra violada “adelantaría la raza”. De aquí el debate del colorismo, aún muy vigente en la sociedad española: se prefiere, de cara a los medios o las entrevistas de trabajo o la atención al cliente, a una persona afrodescendiente con mestizaje que a una persona negra sin más. Estos prejuicios tienen historia. No sé si me hubiese atrevido a tanto. 

La sufragista afroestadounidense Ida B. Wells.
¿Quién te ha enseñado lo que es, de verdad, amar?

Nadie si la pregunta se refiere a amar a un hombre o a una mujer. En mi caso, yo estoy casada con el autor de la foto [principal] desde hace unos 12 años. La verdad es que ambos hemos aprendido por el camino qué es amarnos y qué es ser padre y madre siendo, además, personas que nacimos en sitios muy diferentes: él, en Oviedo, Asturias, y yo, en La Habana. Estamos juntos desde el 2004. Él sí que pudo conocer a mi madre, que se nos fue de repente en el 2005 con 56 años y, afortunadamente, él estaba conmigo en La Habana ese momento. 

¿Quién te ha mostrado cómo no tratar a otras mujeres? (No es necesario el nombre propio, solo cómo descubriste lo aprendido).

En este caso fui más consciente de esto cuando comencé a vivir en España, en 2007. Una vez hablé con dos mujeres que habían sufrido maltrato. Eran dos mujeres españolas. Aquello me impactó muchísimo. No sabía que se podía llegar a tanto. Y fui consciente ahí de que no había que tratar a la gente como quejica o gente blanda, poco decidida o sumisas sin matices. Los motivos para que algunas mujeres lleguen a estos extremos son muchos y hay que aprender a entenderlos para que salgan de allí.

¿Quién te devuelve con mayor frecuencia, cuando ves o lees su obra o más conoces más sobre su vida, a un “ojalá se me hubiera ocurrido a mí, ojalá lo hubiera hecho yo”?

Pues en este caso la frase me sale al ver a mi hija, Verona Vicente Torres, en algunos momentos. Tiene una capacidad para comunicarse increíble y yo era exactamente todo lo contrario, por eso lo valoro mucho. De adulta tuve que esforzarme el doble por ser así. Cuando llegamos a un parque, nuestra hija siempre nos pone a prueba. Termina con amigas y amigos de todas partes y de todos los países. Ella no sabe qué es una niña musulmana ni gitana. Para ella todas son niñas con las que juega o comparte clase tanto en el cole como en el parque. Le encanta regalar a todo el mundo. Ahora le ha dado por pintar lienzos después de nuestra visita a París y hasta por escribir poemas. Es imparable y eso me encanta.

¿De qué mujer te fascina el mito creado en torno a su vida?

La verdad es que no tengo respuesta aquí. 

¿Quién te despierta admiración por observar en ella algo que no encuentras en ti misma? ¿Quién te la despierta por encontrarle algo que sí hay en ti, pero no exprimes como ella?

Hace poco fui a Vitoria a impartir una charla y conocí a una señora de Angola llamada Filomena Abrantes, que presidía la asociación de Residentes Afroamericanos. Es una persona mayor, pero con una vitalidad increíble. Esta mujer siempre está ayudando, echando una mano en el banco de alimentos o donde sea. La quiere todo el mundo. Yo quisiera ser así cuando tenga su edad. Su hijo está haciendo actualmente un doctorado y tiene una relación muy bonita con él. Me encantaría lograr lo mismo con mi hija. Creo que Filomena es una mujer anónima que muchas personas deberían conocer. Tiene mucha mano izquierda que, sin faltar a sus principios como mujer negra empoderada, es decir, sin ceder a planteamientos colonialistas, sabe unir. Quiero aprender de personas así.

Charo Lagares

Charo Lagares

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

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