¡No sin mi móvil! ¿Estamos enganchados a los smartphones?

Érase una vez una persona pegada a un móvil.

enganchados al smartphone

Mucha gente habla por el móvil porque somos, en general, hiperactivos (los cursis dicen que somos y, lo peor, que debemos ser, multitask; pues mira tú qué bien...). No sabemos no hacer nada; lo de la meditación trascendental (el rezo) queda lejos de nuestras necesidades.

Por eso, a la que tenemos un momento libre (¡libre digo!) lo ocupamos inmediatamente con algún quehacer vía móvil que puede ser desde borrar fotos, contestar un mail o ver qué tiempo hará mañana.

La cueva de Alí Babá.

Ahora los móviles son como la cueva de Alí Babá, para entrar necesitas una contraseña y están llenos de tesoros, nada más y nada menos, que todo mi “yo”.

La gente guarda en el móvil su "esencia"... o lo que cree que realmente es. Y es por eso que se ponen claves complicadísimas para poder acceder al móvil -a su "yo"- y que nadie más que ellos puedan acceder.

La gente tiene mucho miedo a perder su “intimidad”

Creemos que tenemos intimidad igual que la tienen Belén Esteban, Letizia Ortiz o Ana Belén, y no. Ellas son famosas, nosostros no.

Contrariamente a lo que la gente piensa, a nadie le importa un pito nada de lo que hagamos. Una cosa es que cuelgues tus fotos en Instagram y la otra muy distinta que tengas una vida interesante o graciosa. No es causa-efecto.

También tienen mucho miedo a que les roben el móvil -con toda su esencialidad en el interior, insisto- ahora la gente se compra móviles en los que para entrar necesitas imprimir tu huella dactilar. Nadie ha pensado que cuando te lo roben, a parte de la sustracción, también te cortarán el dedo, para poder entrar.

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