¿Pagarías 100 dólares por un abrazo?

El negocio de los abrazos terapéuticos profesionales surge en EEUU.

Samantha Hess es una joven morena de veintitantos años, estadounidense, emprendedora, ex-entrenadora personal y hoy ¡abrazadora profesional! Sorprendentemente no es la única. El mundo laboral no deja de sorprendernos y los abrazadores profesionales empiezan a asomar como alternativa profesional casi al mismo que el aislamiento de cada vez más personas en una sociedad eminentemente digital.

La cosa funciona más o menos así: El cliente necesitado de cariño acude a un centro. Allí contrata a un desconocido (hombre o mujer) que, completamente vestido, se tumbará contigo en una cama y te abrazará, de manera completamente platónica, a razón de 80-110 dólares la hora.

Raro, rarísimo, pero lo cierto es que el pasado año hasta se celebró una convención en Portland, Oregón, al respecto: la Cuddle Con, que atrajo a muchos interesados en aprender a ganarse la vida con esto.

Y que Samantha ya ha podido abrir su primer centro abrazador, el Cuddle Up To Me, en Portland y hasta ha creado el primer programa certificado de abrazador profesional.

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