¿Por qué duele tanto cuando nos rechazan?

Recibir un 'si yo te quiero, pero como amigo/a' es una de las peores cosas que pueden pasarnos. ¿Quieres saber por qué? La ciencia te lo explica.

¿Por qué duele tanto cuando nos rechazan?
Imagen de '500 días juntos'/ Fox Pictures.

El rechazo, ese temido momento en el que la otra persona reconoce que no quiere estar contigo por los motivos que sean, ya sea porque tenéis una relación y se ha acabado o porque ni siquiera ha llegado a empezar, es una de las peores sensaciones que existen. Te sientes mal, no paras de pensar en que no eres lo suficientemente bueno para el otro o sobre si hay algo que hayas hecho mal.

Y esto no solo nos sucede en el terreno amoroso, también en el laboral o en nuestro círculo de amigos, ya que podemos en alguna osación sentirnos rechazados y que esto nos afecte durante días, semanas o incluso meses. 

Pero no hay que dramatizar: de todo en esta vida nos recuperamos y el rechazo no iba a ser una excepción. Sin embargo, ¿por qué en un principio sentimos esa sensación, ese dolor en el estómago que nos impide ver las cosas con claridad y de forma positiva?

Tiene una explicación según los expertos y es muy sencilla una vez la conoces: los comportamientos evolutivos aprendidos por la supervivencia de la especie son los culpables de que te deprimas después de que te rechacen. Ha sido el psicólogo Guy Winch el que ha explicado este fenómeno a la publicación Bustle con estas palabras.

Winch afirma que, en el pasado, cuando vivíamos en tribus y éramos cazadores y recolectores de alimentos, si éramos expulsados de ese grupo, moríamos; es decir, el rechazo de los demás nos impedía la supervivencia, y de la aceptación o no de la mayoría dependía que pudiésemos seguir hacia delante. Por ello, el experto afirma que "hemos desarrollado un mecanismo de alerta temprana de rechazo. Si experimentamos un rechazo doloroso, es probable que cambiemos nuestro comportamiento, lo corrijamos y seamos menos propensos a ser expulsado de la tribu". 

Por tanto, Winch ve el rechazo como una oportunidad de aprender, de analizar qué ha pasado y por qué se nos ha rechazado, no como algo con lo que deprimirnos. Así que ya sabes, la próxima vez que debas enfrentarte a una situación así, ¡piensa que de ella saldrás habiendo aprendido algo nuevo!

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