Protocolo móvil: cuándo debes y cuándo no usar tu smartphone

Repasamos algunos malos hábitos y situaciones que deberíamos evitar cuando estamos con el móvil.

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- En un restaurante, en la mesa de la comida, no se saca el móvil. Y punto.  Antes si la familia estaba reunida y sonaba el teléfono, ¿verdad que nadie se levantaba a cogerlo, a no ser que tu madre fuera veterianaria y estuviera de guardia?: pues eso.  

- Como ya hemos dicho que el móvil no se saca en la mesa, no hay que sacarlo tampoco para hacer fotos a los platos. Una persona elegante representa que tiene mundología (y digo que representa porque en caso que no la tuviera debería, efectivamente, representarla) y que ya, como decirlo, viene comida de casa.

- En general es pesadísima toda esa gente que que con el móvil fotografían todo. Hay gente que corre delante de los toros en San Fermín mientras fotografían todo con el móvil. Es ridículo.

- Hay que silenciar el móvil durante entierros, bodas, discuros, entrega de diplomas, conciertos, teatros, en misa…en todos aquellos ritos en los que pueda sonar y en los que no debería sonar. Y siempre acaba sonando. O pitando. O acaba saltando la radio…

- Dejad el móvil en casa y evitaréis tentaciones. Es como cuando tienes kleenex en el bolso, al final acabas por utilizarlos porque tienes la sensación de que moqueas. O cuando no has borrado a tu ex novio de la agenda: cualquier día de pedo le llamas para preguntarle (por enésima vez y después de tres años) por qué te ha dejado. Ya se sabe, las armas las carga el diablo. Pues eso.

- Niños y móviles: los niños no deberían tener móvil. La gente, además, cree que sus hijos son especialmente geniales porque saben como hacerlos funcionar. Y no, lo que pasa es que los móviles están pensados para que los maneje un niño de tres años, si se lo das a un mono también lo saca adelante. No es que su hijo sea un genio, es que el móvil está pensado para tontos.

- La gente mayor que sistemáticamente dice que no sabe como funciona el móvil, que ellos son de otra época, que qué complicado todo… Recordemos, una vez más, que los móviles están pensados para tontos. No hay excusa: hacerse el tonto no es elegante.

- Andar por la calle y hablar por teléfono.

- Andar por la calle y escribir por teléfono.

- La gente que cuando no te acuerdas de tal dato, del nombre de tal actor, de cómo se hace la vichysoise, sacan el móvil y te lo buscan, parando toda la conversación, parando el ritmo de la reunión.

- Los que te llaman desde el taxi, no porque quieran decirte algo (por cierto, si no tienes nada que decir, mejor no digas nada), sino porque se aburren y va y te lo dicen "Estoy aquí en el taxi y te llamo porque me aburro" o "Estoy en el aeropuerto esperando, vamos con retraso, y te llamo porque me aburro".

- Los sonidos absurdos. La música clásica como timbre. Pero también la bachaca (o como se diga).

- Los que hablan a voz en grito en el AVE porque practican sistemáticamente el "pa chulo, chulo mi pirulo".

- Todas aquellas personas que acostumbran a ser tu pareja y que, mientras les hablas sentados en un bar, o incluso en casa, de tus problemas, quimeras y miserias, sacan el móvil en tu mismísima cara mientras hablas y consultan alguna cosa. Les preguntas, Oye, ¿qué haces?, y te contestan: Pero si es solo un momento... 

Eso es como si tu estás hablando con alguien y este va y te escupe en la cara.

 

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