Quejarse, un mal hábito de vida

Mal de amores, tener que apretarse el cinturón, no tener tiempo para nosotros mismos o tener demasiado… ¿quién no tiene motivos para quejarse?

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Mal de amores, tener que apretarse el cinturón, no tener tiempo para nosotros mismos o tener demasiado… ¿quién no tiene motivos para quejarse? Protestar es algo muy humano, pero pasar el día lamentándonos no es ni práctico ni saludable.

 

El dramatismo puede ser todo un arte y está muy bien encima de un escenario, pero dejar que domine nuestros días y sea nuestra actitud frente a los problemas es una muy mala forma de afrontar la vida, ya que haremos una montaña de un grano de arena.

 

Si nos pasamos el día dando quejas de lo que nos rodea solo conseguiremos sentirnos peor y nos veremos incapaces de analizar las cosas con frialdad y valorar lo positivo que tenemos, porque, aunque a veces cueste verlo, siempre hay cosas buenas.

 

Por supuesto, no hablamos de no poner quejas y denuncias ante situaciones injustas que nos afecten, nos referimos a adoptar el lamento como modo de vida. Siempre se dice que no nos pueden quitar el derecho al pataleo, pero también hay que saber cuándo y por qué patalear.

 

¿Quieres saber cómo adoptar una postura más positiva ante las cosas y aprender a quejarte menos? Te damos algunos consejos en nuestra galería.

 

 

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