¿Sabes dominar tus emociones?

Tristeza, rabia, alegría... Hay que sentirlas, pero también es necesario saber controlarlas

¿Sabes dominar tus emociones?

Sentir miedo, tristeza, rabia, alegría…son emociones básicas que todas las mujeres experimentamos, muchas de ellas, incluso, a lo largo de un mismo día. Sentirlas es algo normal, pero ¿sabemos dominarlas?¿qué pasa cuando no sabemos controlar nuestras emociones? Profundizamos un poco en algunas de ellas.

 

Sentir rabia, por ejemplo, es señal de que algo nos ha superado, alguien o algo ha invadido nuestros límites. La rabia es un estado que se caracteriza por su fuerza y se utiliza como defensa ante una amenaza. Cuando sentimos rabia no nos sentimos débiles, como sucede por ejemplo, con otras emociones como el miedo o la tristeza.

 

El miedo es una de las emociones más difíciles de controlar, sin embargo, saber identificarlo y controlarlo, es vital, ya que se trata de un instinto básico para la supervivencia. Sentir miedo suele considerarse como algo negativo, sin embargo, el miedo nos ayuda a no ser temerarios y evitar situaciones que pueden entrañar peligro.

 

Además, evitar el miedo o no querer reconocerlo puede provocar problemas de salud, como por ejemplo, tensiones musculares, problemas en la garganta y ansiedad. Lo más aconsejable es aprender a identificar y reconocer el miedo, tratando de diferenciar cuando es un miedo justificado o cuando se convierte en una obsesión o en algo que nos impida llevar una vida normal. Aprender a superar el miedo es parte del aprendizaje del hombre.

 

La tristeza es una de las emociones más intensas. Nos refugiamos en nuestro interior dominadas por un sentimiento de vulnerabilidad, sin embargo, llorar es una buena forma de eliminar tensiones y sentir alivio. Todas pasamos por momentos o situaciones que nos causan tristeza, pero caer en un estado constante de tristeza y no ser capaces de contrarrestar esa sensación pueden ser síntomas de depresión. A nivel físico, también hay rasgos que evidencian cuando una persona está triste: sus movimientos se hacen más lentos, los ojos tienen aspecto de hundidos, los hombros parecen más bajos…

 

Cuando sentimos alegría experimentamos sensaciones de gozo, vitalidad, bienestar y estamos más abiertos a compartir experiencias con los demás, estamos más vitales para hacer cosas y nos sentimos llenas de energía.

 

Estas son sólo algunas de las emociones más básicas que siente el ser humano y, como en la mayoría de los casos, en los puntos medios está el equilibrio, y no en los extremos. Sentirnos siempre tristes, coléricos o atemorizados hasta un punto en el que nuestro día a día se haga fatigoso y nos impida llevar una vida normal es un problema, por lo que hay que saber escuchar a nuestro cuerpo, tratando de pensar que somos responsables de nuestras emociones y, en caso necesario, no tener miedo ni reparos a pedir consejo o ayuda a los profesionales.

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