Si estás feliz, ¿tienes más salud?

Un estudio reciente demuestra que las personas felices son menos proclives a los problemas de salud

Felicidad y salud

La búsqueda de la felicidad es tan antigua como nuestra existencia en la tierra, sin embargo, la importancia que le damos a la salud nunca fue tan importante como hoy en día. La cuestión es que si pensamos en la fuerte relación que hay entre ambas, llegaremos a la conclusión de que realmente siempre fueron juntas, y que las dos son vitales para nuestra existencia. Pero, ¿cómo influye una en la otra?, ¿cómo mejora la percepción del estado de salud con la felicidad?, y ¿de qué depende la felicidad?

 

Un estudio reciente, realizado por el Instituto Coca-Cola de la Felicidad y la Universidad Complutense de Madrid, ha investigado sobre las relaciones existentes entre el estado de salud percibido y el nivel de la felicidad de los españoles y si las personas felices son menos proclives a los problemas de salud. El trabajo, dirigido por el profesor Carmelo Vázquez, concluye que, ante un problema de salud, las personas más felices se sienten más saludables que los menos felices. Y que en esta felicidad son determinantes la familia y amigos, y las relaciones sociales que establecemos.

 

Poco importa la edad. Los años que se tengan a la hora de ser feliz no son determinantes, ya que el origen de este estado de bienestar se encuentra en nuestro cerebro, y en la segregación de sustancias como la serotonina, la oxitocina, la dopamina... Claro que, aunque estas sustancias existan de forma natural, son las condiciones externas las que dependen de su aparición. Así, nuestras relaciones sociales, los estímulos positivos,… en definitiva, las emociones que experimentamos son las causantes de nuestro estado de ánimo.

 

Asimismo, pese a que los datos del análisis muestra que padecer un problema médico o psicológico tiene efecto en nuestra satisfacción vital, según el estudio, ante un problema de salud las personas más felices se sienten con mejor estado de salud que las menos felices, y esto afecta directamente a poder superar la enfermedad, y como no, a un aumento de la longevidad.

 

Si felicidad es salud y bienestar es necesario afrontar la vida de forma optimista. Desarrollar nuestra capacidad para sobreponernos a la inevitable adversidad hará que nuestra felicidad nos se vea reducida ante la desgracia, y nos dotará de una vida más larga y saludable.

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