Síndrome de Burnout: cuando el trabajo pasa de rutina a enfermedad

Muchas veces el trabajo se vuelve rutinario y poco emocionante, hasta ahí todo normal.

Burnout

Muchas veces el trabajo se vuelve rutinario y poco emocionante, hasta ahí todo normal. Sin embargo, para algunas personas, el trabajo acaba convirtiéndose en todo un reto para su salud: estrés, fatiga, jornadas sin horarios y contacto directo con personas… son sólo algunos ingredientes del caldo de cultivo para el síndrome de Burnout o, lo que es lo mismo, quemarse en el trabajo.

 

A pesar de no estar reconocido como enfermedad en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), en muchos países sí se menciona en la Clasificación Internacional de Enfermedades. Aunque es un trastorno que puede afectar a trabajadores de, prácticamente, cualquier gremio, las personas que se ven más afectadas son las que tienen una relación estrecha con el cliente o el público, por lo que médicos, psicólogos, terapeutas, maestros o personal administrativo, entre otros, son los que se encuentran en el centro de la diana de esta enfermedad.

 

Sentir estrés y ansiedad pueden ser síntomas muy genéricos como para detectar el Síndrome de Burnout, sin embargo, suelen ir acompañados de sentimiento de impotencia, insatisfacción con los logros laborales, pérdida de la capacidad de disfrutar y sensación de no poder desconectar ni evitar el agobio incluso cuando no se está en el puesto de trabajo.

 

Si tienes alguno de estos síntomas, te puede ayudar saber que, además, físicamente también se presentan características peculiares como insomnio, mareos, trastornos digestivos, infecciones o manchas en la piel.

 

El trabajo es muy importante para sentirte bien y ser una mujer emprendedora, pero dejar que el estrés laboral acabe siendo el protagonista de todas las facetas de tu vida es un grave problema.

 

Trabaja para vivir pero no dejes que el trabajo sea tu supervivencia.

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