Todas las claves para experimentar el ‘hygge’, según los expertos

Meik Wiking y Louisa Thomsen Brits, autores de libros más populares sobre el fenómeno, nos desvelan los secretos de la felicidad danesa.

Imagen del libro ‘Hygge: el arte de disfrutar de las cosas sencillas’. Foto de Susan Bell

Mullidos almohadones y edredones de un blanco impoluto, maxijerseys de punto grueso, velas, humeantes cafés con leche entre manos repletas de finas sortijas de oro, plantas tropicales, libros, luz nítida, chimeneas encendidas… Todos esos elementos que inundan Instagram corresponden a la estética asociada al hygge (pronunciado /juga/). Se trata de la palabra que los daneses utilizan para designar esos momentos de felicidad derivados del confort y la paz, "una experiencia de pertenencia al momento y al prójimo, un sentimiento de calidez, de estar a salvo, cómodo y protegido", nos explica Louisa Thomsen Brits, autora de Hygge: el arte de disfrutar de las cosas sencillas.

El hygge ha formado parte del estilo de vida danés desde siempre, pero también es un concepto universal: "Todos podemos sentirlo junto al fuego en una noche oscura, alrededor de una mesa para compartir un almuerzo, en un bar con amigos un viernes por la noche, sola en la cama con un buen libro o con un café en la cafetería del barrio", defiende Thomsen.

Lots of tea for my flu, cosy blanket and good vibes ✌🏼️☕️⭐️

Una foto publicada por Isabella Thordsen (@isabellath) el

No obstante, el concepto se está popularizando ahora, y la autora cree que el contexto político y ambiental en que vivimos constituye el detonante: "Parece que hay una inclinación global hacia lo que nos es familiar, cerrar nuestras puertas, incluso nuestras fronteras, para cerrar el mundo. Cuando experimentamos el hygge, nos colocamos en un círculo cálido y nos protegemos de las dificultades de la vida cotidiana y de la presencia inquietante de la oscuridad que nos rodea”, apunta.

Imagen del libro ‘Hygge: la felicidad en las pequeñas cosas’.

Por su parte, Meik Wiking, director del Instituto de Investigación de la Felicidad y autor de Hygge: la felicidad en las pequeñas cosas, considera que "hay tanto interés en Dinamarca y el resto de países escandinavos porque a menudo estos países alcanzan las clasificaciones más altas en las listas de la felicidad. Creo que Dinamarca puede ser una fuente de inspiración para que los países puedan mejorar la calidad de sus ciudadanos", nos dice.

¿Cómo podemos lograr que un entorno sea más hyggeligt? Thomsen Brits opina que "lo primero es preguntarnos en qué lugares nos sentimos más como en casa, quién nos hace sentir a gusto, qué nos aporta estabilidad, qué contribuye a nuestra sensación de bienestar, dónde buscamos confort. A continuación, reserva un poco de tiempo todos los días para frenar, dejar de lado las distracciones y preocupaciones. Dedícate tiempo a ti y a los demás, crea experiencias que te sirvan de refugio y un ambiente acogedor, que invite a la calidez y la conexión, a la intimidad y la unidad".

El hygge está presente en la luz, la ropa, la comida, la bebida… y sobre todo, en el hogar. Estos son los consejos de ambos expertos para experimentar el hygge en nuestro día a día:

1. Haz un círculo de calor

Imagen del libro ‘Hygge: la felicidad en las pequeñas cosas’.
Imagen del libro ‘Hygge: la felicidad en las pequeñas cosas’.

"Enciende una vela, baja las luces, junta unas sillas y establece un punto de atención. Prepara té, comienza una conversación, comparte una comida, abre un libro o una botella de vino, juega a las cartas, pon una película", dice Thomsen Brits. Esto es lo que Wiking denomina hyggekrog, y, según él, "es la única cosa que todas las casas necesitan. Es el lugar de la habitación donde te encanta acurrucarte en una manta, con un libro y una taza de té".

2. Que la naturaleza te acompañe

"Los daneses sienten la necesidad de traerse el bosque entero a casa. Cualquier elemento de la naturaleza que pueda encontrar es probable que te aporte la luminosidad del hygge. Hojas, nueces, ramitas, pieles de animales. Básicamente, piensa: ¿cómo decoraría una ardilla Viking su sala de estar?", expone Wiking.

3. Siente los contrastes

"Sé consciente de la diferencia entre esa pausa encantadora, restauradora, hyggeligt y todo lo que existe a su alrededor: todas las preocupaciones diarias y la actividad habitual", recomienda Thomsen Brits.

4. Atiende a tus sentidos

© Porcelanas Kähler.
© Porcelanas Kähler.

"Disfruta de la comodidad, piensa en cómo nos toca todo lo que nos rodea, lo que llevamos, las cosas que elegimos tener a nuestro alrededor. Usa materiales y olores naturales, evita los ruidos discordantes, haz y comparte alimentos nutritivos, disfruta de la soledad o deléitate en la proximidad de los otros", aconseja Thomsen Brits.

5. Piensa con el tacto

"Un interior hyggeligt no trata únicamente del aspecto de las cosas, sino también de cómo se sienten. Dejar que sus dedos se deslicen sobre una mesa de madera, una cálida taza de cerámica o a través del pelo de una piel de reno es una sensación muy diferente del contacto con algo hecho de acero, vidrio o plástico", advierte Wiking.

6. Evasión

"Presta atención a los detalles del momento, déjate llevar, pierde el juicio, reconoce que el momento pronto pasará. Celébralo y disfrútalo", sugiere Thomsen Brits.

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