¿Todavía sueñas con encontrar a tu príncipe azul?

Desde pequeñas tenemos una idea preconcebida del amor que en la mayoría de los casos nos sigue acompañando en la edad adulta. La cuestión es si esta imagen inocente es la correcta. Acéptalo, ¡las películas de Disney (y compañía) nos han engañado!

¿Todavía sueñas con encontrar tu príncipe azul?
Disney.

Si hay una característica más o menos común en todas las mujeres del mundo (sobretodo entre las nacidas en los años 80-90) es que hemos crecido con las películas Disney y sus historias románticas de princesas, príncipes azules y castillos de cuento de hadas. ¿Consideráis extraño entonces que la segunda cosa en la que más nos parecemos sea en que todas hemos sufrido por nuestra situación sentimental y/ un desengaño amoroso? La respuesta es no y, si seguís dos minutos leyendo, descubriréis el motivo.

Empezamos por los castillos, estos sitios increíbles llenos de luces, flores y atmosferas mágicas que nos encantan a todas. ¿Quién no ha imaginado una primera cita en un lugar tan espectacular como el salón de baile de Cenicienta, el bosque encantado de la Bella Durmiente o la laguna paradisíaca de la Sirenita? Entendedlo, realmente no es fácil para los príncipes modernos llegar a estos estándares.

Además, estas citas de ensueño no es el único requisito que deberían cumplir los hombres para igualar a los de Disney. Estos tenían una belleza singular, de esas que no se ven todos los días por la calle, con unos ojos grandes y expresivos, un pelo luminoso y frondoso, brazos fuertes y pectorales de acero... ¡tan artificial como creado con Photoshop! Y, nos guste o no, de ahí empezó nuestra idealización del hombre perfecto.

¿Todavía sueñas con encontrar tu príncipe azul?
Disney.

Sin embargo, como las mujeres no somos unas materialistas, no solo nos fijamos en la belleza y los lugares idílicos, también le damos importanci a la nobleza, la lealtad, la fidelidad, el coraje y la fuerza interior. Si en nuestro día a día existieran chicos como el Hércules de Disney, que renunció a su fuerza sobrehumana para salvar a su amor, seguro que encontraríamos una cura para el estrés y el remedio a las arrugas causadas por el paso del tiempo. ¡Cuánto dinero ahorraríamos en psicólogos y cremas!

¿Y el pelo siempre perfecto de las princesas? De ello mejor hablamos otro día, si no nos deprimimos...

Efectivamente, hasta aquí no os he ayudado nada, pero, tranquilas, todavía hay esperanza. Si miramos con un espíritu crítico, estos hombres ideales que nos vendió Disney también tenían defectos:

  • El príncipe de Cenicienta, por ejemplo, no fue a probar él mismo el zapato de cristal a todas las chicas del reino; permaneció cómodamente en su casa y envió a su servidor a buscar a SU amor verdadero.
  • El de la Sirenita no la reconoció cuando ella se sacrificó por él y vendió su voz a cambio de poder verlo una última vez.
  • John Smith no volvió a América para buscar a Pocahontas como prometió: se quedó en Londres con su dinero.
  • Y Blancanieves y la Bella Durmiente, ¿sabemos lo que pasó después de la boda? ¿Sabían decir algo estos guapos a parte de "¡qué eres bella mi amor!"?
¿Todavía sueñas con encontrar tu príncipe azul?
Disney.

Recientemente, el gigante americano ha empezado a focalizar sus películas en otro tipo de relaciones, como el sentimiento que une a dos hermanas (por ejemplo, Elsa y Ana de Frozen), o el amor que siente un padre por su hijo (Marlin y Nemo en Buscando a Nemo). Con esto quieren dejar de transmitir el valor del amor idealizado de los cuentos de hadas y darle valor al de verdad, enseñando así a los niños todas las formas en que este puede manifestarse, ya que hay mucho más a parte de bodas y duelos.

Finalmente, deciros que quizá no encontréis nunca al hombre perfecto, queridas románticas. El motivo es simple: porque no existe, ni siquiera en los cuentos. Pero ten claro que es mejor la imperfección con un sentimiento real que la ilusión de un príncipe pintado de azul que luego destiñe.

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