Y de nuevo…. ¡llego tarde!

Ir corriendo a todas partes, agobiada, estresada y, aún así, llegar tarde. Cuando la impuntualidad se convierte en un modo de vida es un problema.

puntualidad

Ir corriendo a todas partes, agobiada, estresada y, aún así, llegar tarde. Cuando la impuntualidad se convierte en un modo de vida es un problema.

 

Se puede no llegar a tiempo a una cita, un plan o un compromiso por dos motivos: porque voluntariamente se desee hacer esperar a alguien, lo que suele ser típico en personas un poco narcisistas y que hacen del lema “lo bueno se hace esperar” su filosofía de vida. Sin embargo, lo que puede haber detrás de esa conducta son inseguridades, necesidad de llamar la atención y de ver qué poder se tiene sobre el otro.

 

No obstante, no ser puntual de manera involuntaria es la más habitual. Esto implica problemas para organizarse, para planificar las cosas con tiempo, desorden y cierto grado de inmadurez.

 

La puntualidad es una cualidad muy valorada por mucha gente y en muchos ambientes, por lo que aprender a trabajarla e imponernos autodisciplina es vital si queremos evitarnos más de un enfado y algún que otro disgusto.

 

¿Quieres saber cómo puedes lograr ser más puntual? No te pierdas nuestra galería “Consejos para ser puntual”.

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