Las 8 mentiras sobre las mujeres y el sexo que deberías borrar de tu cabeza

Si las conocías, ¡destiérralas de tu cabeza y no dejes que influyan en tu vida sexual!

Unsplash| Lana Abie

1. Para que un encuentro sexual se considere como tal, hace falta penetración vaginal. Esto no es cierto porque, afortunadamente, el placer sexual es mucho más y la penetración sólo es una práctica sexual como cualquier otra.

2. Un pene grande da más placer que uno pequeño. Existen multitud de leyendas en torno al tamaño del pene, pero la verdad es que el tamaño no es relevante. Sí que puede ser que visualmente nos excite más, pero, de facto, el tamaño da igual. ¡Lo importante es el uso que se hace de él! Además, todo es cuestión de entenderte con tu pareja, por eso hemos preparado un especial de posturas sexuales para penes pequeños. Además, deberías saber que su envergadura no implica que el acto sexual vaya a ser mejor. De nada sirve la dimensión si finalmente no hay erección. Una fórmula que también se aplica a los preámbulos.  

3. Las mujeres no se masturban. Obviamente habrá mujeres que no lo hagan, pero no podemos generalizar con ello. Además, ¿conoces todos los beneficios que la masturbación femenina aporta a nuestro cuerpo? 

4. Las mujeres necesitan cremas para lubricar su vagina. Cuando las mujeres estamos excitadas se desprende de la vagina un flujo viscoso, por lo que, generalmente, el uso de cremas no es necesario (del todo). Es cierto que hay geles y lubricantes que ayudan a incrementar el placer sexual y que ayudan en casos en los que esta lubricación natural no ocurre (por ejemplo, por problemas puntuales o desarreglos propios de la menopausia). A partir de los 50 años utilizar geles puede ser una solución muy simple a la realidad de la sequedad vaginal. El lubricante puede aumentar el placer y prevenir las relaciones sexuales dolorosas. 

5. Los vibradores y juguetes sexuales imposibilitan obtener placer de otras formas. ¡Precisamente al contrario! El uso de juguetes sexuales, sola o en compañía, nos ayudan a conocernos mejor, ya que sirven para autoexplorarnos y detectar el placer. ¡Prúebalos con tu pareja!

6. Las mujeres prefieren la monogamia y los varones son promiscuos. ¿En serio te lo crees? Aunque la parte y energía que ellos dedican al sexo en su cerebro es notablemente mayor, la necesidad sexual viene determinada, fundamentalmente, por condicionamientos culturales.

7. En las parejas de lesbianas se tiene que asumir un rol femenino y otro masculino para que funcione plenamente. Esto tiene el mismo fundamento que defender que en una pareja, para que esta funcione, uno de los miembros debe ser rubio y otro moreno.

8. El deseo sexual se circunscribe a la edad reproductiva. Si así fuera, estaríamos negando etapas muy importantes para el placer, como la madurez postmenopausia.  Pero, también es interesante practicarlo porque aumenta el estado de ánimo: Antes y durante la relación se liberan endorfinas en el flujo sanguíneo. Estas hormonas, además de regular el sueño, crean un estado de euforia y una sensación de bienestar. Durante el acto también se libera la dopamina y aumentan los niveles de serotonina, claves para el buen humor.

¿Cada cuánto hay que practicar sexo?

Los especialistas recomiendan centrarse en la calidad de las prácticas sexuales. En este sentido, la frecuencia no es lo importante sino el grado de satisfacción creciente que se consiga cada vez que se tenga un encuentro sexual.

 

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