¿Afectan las relaciones sexuales al rendimiento deportivo?

¿Hay evidencias científicas para afirmar que el sexo reduce el rendimiento deportivo?

mujer rendimiento deportivo

Tema polémico donde los haya, sale a la palestra cada vez que hay una gran competición deportiva y, al final, cada país, selección o cada deportista acaba imponiendo sus propios criterios, ¿pero hay evidencias científicas para afirmar que el sexo reduce el rendimiento deportivo?

 

El origen del mito de la influencia negativa del sexo sobre el rendimiento deportivo se remonta a la antigua Grecia, en la que el semen se consideraba “la sustancia de la energía divina” y "perderlo" producía debilidad y falta de agresividad. Esta idea es la que siguen manteniendo muchos deportistas y entrenadores que consideran que, en el caso de los hombres, las relaciones sexuales previas a una competición restan agresividad, que se considera beneficiosa para la práctica de algunos deportes. Sin embargo, para otros expertos como Emmanuele Jannini, miembro del comité científico de la Sociedad Europea de Medicina Sexual y profesor de endocrinología del departamento de Medicina Experimental de la Universidad de L’Aquila (Italia), el sexo estimula la producción de testosterona, que, además de ser la hormona del deseo, también se considera la hormona de la agresividad, por lo que puede beneficiar a los deportistas.

 

En el caso de las mujeres deportistas las evidencias científicas son aún menores e, incluso, hay argumentos favorables, como los del entrenador alemán de atletismo, Uwe Hakes, que afirmó hace años en la revista Fit for Fun que las velocistas que hacen el amor antes de competir mejoran su rendimiento: “las mujeres que tienen relaciones sexuales poco antes, corren más rápido porque los niveles de testosterona suben cuando tienen sexo”.

 

De los estudios que se han hecho sobre el tema, cabe destacar el que llevó a cabo Johnson en 1968, en el que hizo dos grupos: uno de ellos tendría relaciones sexuales la noche anterior a un entrenamiento de fuerza y resistencia; el otro grupo practicaría la abstinencia antes del mismo entrenamiento. El resultado fue que no se observaron diferencias significativas en el rendimiento de ambos grupos. Lo mismo sucedió en el estudio que Newton llevó a cabo en 1987, en el que sometió a pruebas a personas que habían tenido sexo la noche anterior y personas que no, sin que hubiera diferencias en los resultados de rendimiento de ambos. En 1976 Nemec, Mansfield y Kennedy estudiaron si la posción mantenida durante las relaciones sexuales afectaba al rendimiento deportivo y dividieron su muestra en dos grupos: relaciones con la mujer encima del hombre y relaciones con el hombre encima. En este caso, tampoco se observaron diferencias en el rendimiento.

 

Con este panorama, parece necesario recalcar que durante el coito se queman entre 150 y 300 calorías, según la postura, la velocidad y la duración del mismo. Este desgaste equivale a caminar unos minutos en la cinta de correr o a subir dos tramos de escaleras. Es decir, un desgaste bajo que se recupera con facilidad.

 

Algunos expertos concluyen que no es tanto el sexo en sí lo que puede afectar al rendimiento, si no la falta de sueño o descanso posterior y la falta de concentración, además de la sugestión: si un deportista cree que las relaciones sexuales perjudican su rendimiento, probablemente lo hagan. En cuestión de sexo y deporte, cada persona es un mundo. 

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