El gran negocio del orgasmo femenino

Se ha dicho de él que era demasiado complicado y personal para entenderlo, pero las nuevas tecnologías aplicadas al sexo hacen que las mujeres se interesen más por su placer. esta industria mueve miles de millones de euros en el mundo.

El gran negocio del orgasmo femenino

Megan, de 20 años, tiró de tarjeta de crédito para su nueva compra. Según iba rellenando los datos en la página web, le podía la emoción de probar cuanto antes esa nueva adquisición que tanto le excitaba... Pero Megan, una consultora de marketing, no se estaba comprando unos zapatos de marca o un billete de avión a un precio ridículo, sino que estaba pagando la suscripción de una nueva página web cuyo objetivo es hacer todo lo posible para que las mujeres tengan un mejor sexo. Megan no es la única. Desde su lanzamiento en diciembre, más de 40.000 hombres y mujeres han pagado 35 euros para suscribirse a OMGYes.com, incluida la actriz Emma Watson que, muy contenta, declaró: “¡Ojalá hubiera estado disponible antes!”. Esta compañía de San Francisco es una más de entre todas las nuevas empresas que buscan hacer caja con el renovado movimiento de la liberación orgásmica de la mujer. Este 'feminismo de alcoba' representa una rebelión contra un mercado que, hasta la fecha, ha estado dominado por una industria para adultos totalmente centrada en el hombre. Hasta los vibradores, supuestamente pensados para las mujeres, no estaban nada logrados; su diseño fálico iba empaquetado en un envoltorio que mostraba a mujeres como si fueran caricaturas porno. Pero el sexo está viviendo un nuevo renacer en todos los sentidos. Existe una nueva tipología de consumidora –una mujer más perspicaz y con mayor poderío económico– que demanda mejores productos sexuales. En la actualidad, el segmento de mayor crecimiento en el sector 'erótico' corresponde a las mujeres. Según la empresa de análisis de mercados Hewson Group, el valor del mercado latente de nuestro potencial erótico alcanzaría unos asombrosos 23.500 millones de euros. Si todavía no has visitado OMGYes.com, te sugerimos que lo hagas, pero no en horario laboral, si es que estás leyendo este artículo en la oficina. La página web describe con detalles las 12 maneras más populares en que 2.000 mujeres prefieren que les toquen sus genitales. Cada técnica manual recibe un nombre e incluye una metodología (dónde presionar, dirección del movimiento, ritmo) y un vídeo tutorial de una mujer demostrando cómo se hace. La página cuenta incluso con una opción en la que la suscriptora puede practicarlas, usando una pantalla táctil, y recibir feedback de cómo lo hace. La idea de OMGYes surgió hace tres años, cuando dos amigos, Lydia Daniller, lesbiana, y Rob Perkins, heterosexual, tuvieron un chat inesperadamente gráfico con amigos sobre cómo acariciar a una mujer. Perkins, un estratega digital que había trabajado con anterioridad en Google y en Nike, afirma que “nos dimos cuenta de lo raro y excitante que resultaba escuchar a otra gente decir ‘mueve esto, de esta manera, y sentirás esto’. Después, buscamos los nombres de estas técnicas de placer femeninas, pero al ver que no existían, decidimos seguir adelante con el proyecto. Hoy en día, médicos y profesionales de la salud tiran de nuestras investigaciones; estamos llenando un vacío, no solo en Internet, sino también en la comprensión humana del placer femenino”.

Superar barreras

El gran negocio del orgasmo femenino

Les costó muy poco convencer a mujeres normales para que colaborasen. Alba, una profesora de 27 años, recuerda que cuando accedió a ser una 'instructora' una amiga le preguntó qué es lo que tendría que hacer delante de una cámara. Ella le respondió: “Primero tengo que explicar cómo me masturbo, y luego enseñarles cómo lo hago. Pero… con mi vagina. Esa última palabra la pronuncié de forma teatral, muy baja. Entonces, le dije: ‘¿Por qué acabo de susurrar eso?’. Pues porque es algo mágico, pero de lo que no hablamos entre nosotras. Y eso es algo que me molesta. No entiendo por qué se nos hace tan raro hablar de ello. Si alguien aprovecha algo de lo que digo en el vídeo, ya me merece la pena”. Alba confiesa que no se sintió intimidada ante la posibilidad de que miles de suscriptores vieran cómo se masturbaba, más bien todo lo contrario. Afirma que “estaba excitada. Cuando vi el vídeo piloto, me pareció de lo más natural, ya que trataba el cuerpo de la mujer con respeto. No fue hasta que estuve delante de todas esas cámaras cuando me entraron los nervios, pero el equipo fue tan comprensivo que enseguida se me pasaron. Cuando veo los vídeos me parece que lo que hacen es desvelar la magia de nuestros cuerpos, esa magia que ha sido considerada tabú, inapropiada y mantenida en secreto demasiado tiempo”.

Mecanismos de placer

La reacción de las usuarias ha sido muy positiva. Megan cuenta que “en cuanto oí hablar de OMGYes quise probarlo inmediatamente. Es impresionante. En nuestra cultura no existen fórmulas apropiadas para hablar de sexo y de placer de manera sincera. Todo está hipersexualizado, pero muy pocas veces hablamos de los mecanismos del placer, por lo que me parece fantástico escuchar a mujeres contar cómo han aprendido diferentes formas de lograrlo y cómo se lo han explicado a sus parejas. Está muy bien contemplar cuerpos en un entorno nada pornográfico”.

Liz Klinger, una emprendedora tecnológica, está de acuerdo en que “muchas cosas han cambiado en el mundo, pero lo que no ha avanzado es nuestra comprensión de la sexualidad femenina. Los productos sexuales femeninos han evolucionado poco”. Ella vio la luz hace cuatro años cuando organizaba Passion Parties, unas reuniones de tuppersex. Cuando apreció la “cantidad de preguntas sobre sexo que las mujeres habían ido acumulando durante décadas”, se dio cuenta de que estaban desesperadas por aprender más de sus propios orgasmos, pero que no sabían ni cómo ni dónde encontrar las respuestas adecuadas. Klinger, con la ayuda de un equipo de técnicos formados en Google y Amazon, ha desarrollado un ‘vibrador inteligente’. Lo han llamado Lioness (leona) y su lanzamiento está previsto este año. Su secreto no solo consiste en que la mujer alcance el orgasmo, sino en todo el proceso hasta que lo alcanza. Tiene infinidad de sensores que miden desde las contracciones vaginales, hasta la temperatura o sus movimientos, y se sincroniza con una aplicación que te proporciona datos sobre la duración ideal de tus preliminares y cómo le afecta a tu deseo sexual tu ciclo menstrual. 

Por su parte, Judith Glover, una conferenciante experta en diseño industrial (con diez años de experiencia en el estudio de juguetes sexuales) asegura que “por fin estamos presenciando productos centrados en el placer de la mujer y que funcionan para nosotras”. Desde los 70 hasta los 90, como todos los diseños provenían de la industria para adultos, se centraban en los ideales del hombre heterosexual. Los hombres pensaban: ‘¿Qué quieren las mujeres? Un pene’. Y al no haber competencia, el sector se relajó y no paró de lanzar productos similares de baja calidad”, afirma.

Ella cree que otra razón por la que ha habido ese retraso en satisfacer las necesidades de las mujeres se debe a que tanto la industria para adultos como la tecnología tardaron en adaptarse al movimiento feminista. “A fecha de hoy, en el sector tecnológico todavía trabaja un 95% de hombres. Si el sector no consigue que haya un número similar de hombres y mujeres le resultará más complicado interesarse por desarrollar productos para mujeres”, explica Judith Glover.

Janet Lieberman, cocreadora de Eva, un estimulador clitoriano manos libres (cuenta con unos apéndices que se abrazan a los labios inferiores de la vulva) que pretende ocupar el hueco por el que las mujeres tienen la mitad de orgasmos que los hombres cuando practican sexo. “Como usuaria de juguetes sexuales me di cuenta de que mis productos no tenían la misma calidad que el resto”, cuenta. Sorprendentemente, Eva se parece a todo menos a un pene. “Si un falo resulta que es la forma óptima para obtener un orgasmo, haremos falos, pero existen más maneras de usar un vibrador que no requieren esa forma”, explica Lieberman. Alexandra Fine, la otra cocreadora de Eva, sentencia que “el sector de juguetes sexuales solía ser el patito feo de la industria pornográfica. Pero los vibradores pueden ser una herramienta de transmisión de poder a las mujeres”. 

Por otro lado, la diseñadora industrial Ti Chang ha creado una gama de juguetes sexuales llamada Crave, cuyo ingenioso diseño oculta su verdadera función (aparentan ser collares de cuentas, y son muy estilosos). Esta empresa no solo acepta el reto, sino que llega a proponer llevar sus juguetes sexuales colgados del cuello. La creadora confiesa que “quería animar a las mujeres a aceptar el placer como parte de nuestra identidad. Había que cambiar el abanico tan espantoso de juguetes existentes y, lo haya conseguido o no, tenía que intentarlo”.

El futuro, a examen

El gran negocio del orgasmo femenino

Suki Dunham, cofundadora de OhMiBod –una empresa que sincroniza los juguetes sexuales con la música favorita de las usuarias–, también pretende sacar del dormitorio los juguetes sexuales de la mujer e introducirlos en el ámbito social. El Panty Vibe (vibrador para ropa interior) se introduce dentro de tus braguitas para que puedas tener placer fuera de casa o también, si lo deseas, que te lo proporcione otra persona. “En nuestra aplicación, mediante wifi, se puede elegir que el perfil sea público o privado. Si es público, una persona desconocida puede enviarte una solicitud para controlar tu vibrador o viceversa. El mundo empresarial está empezando a tomar en serio la salud sexual de la mujer, lo que abrirá la mente de la gente a nuevos productos y servicios”, explica.

Pero limitar este fenómeno a estas nuevas generaciones es perder de vista el alcance del movimiento en favor del placer femenino. Chang dice que “el fenómeno de Cincuenta sombras de Grey revela cómo las mujeres no solo somos curiosas, sino que estamos deseando explorar nuestros límites. Me encantaría llegar a ver vibradores en el mismo estante de las tiendas que los cepillos de dientes eléctricos. Hasta los medios que cubren las novedades tecnológicas ahora se interesan por temas como #SexTech”.

Glover cree que la encargada de que la liberación del orgasmo femenino se instale entre nosotras va a ser la tecnología de la red, ya sea creando tiendas online más amigables donde se vendan productos sexuales inteligentes o proporcionando una herramienta de comunicación “para que cada mujer encuentre lo que desee. Queremos conocer las experiencias de otras mujeres, y eso es algo que no va a parar de crecer”, asegura. Megan, usuaria de OMGYes, vislumbra beneficios a más largo plazo. “Está bien educar a los jóvenes en el sexo seguro o el sexo consentido, pero también es necesario enseñar a las mujeres a que se interesen por su placer y a sus parejas lo que tienen que hacer para proporcionárselo. Tenemos que hacer del sexo algo que involucre a ambos géneros”, sentencia.

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