¿Esto es amor o solo sexo? Cómo saber si ambos estáis buscando lo mismo

¿En tu cuento la princesa se casa (o ‘se junta’) y viven felices para siempre o juguetean un rato y cada uno duerme en su cama?

¿Esto es amor o solo sexo? Cómo saber si ambos estáis buscando lo mismo
Fotograma de 'Sin compromiso'/ Paramount Pictures.

Siempre has sido una romántica. Creer en el amor a primera vista, en los finales felices y en los príncipes o princesas de cuento ha sido tu sello. Por supuesto, le dabas importancia a la primera cita, a la primera mirada, al primer contacto y a cómo apareció de la nada y se convirtió en todo. 

Pero ahora te asaltan las dudas. La experiencia (generalmente mala) te ha hecho replantearte si todo aquello en lo que creías es culpa del cine (ya sabes, primero Disney y después todas las comedias románticas con las que has ido creciendo: Notting Hill, Pretty Woman, Shakespeare in love, P.D. Te quiero...) o si la historia de la amiga de la amiga de tu amiga a la que le ha ido tan bien (¿seguro?) es una cosa puntual. Tú, que siempre pensabas que el problema era que habías estrechado lazos con el hermano malo de Cupido, empiezas a cuestionarte si el dios alado es solo una farsa

Una mirada, un encuentro fortuito y un beso que sella un amor eterno... Si existe, ¿por qué no te ocurre a ti? ¿Eso del amor es real? No más quebraderos de cabeza, te hemos agilizado el camino. Consultamos con varios expertos para analizar si aquello que llaman amor a primera vista es tal o necesita tiempo. Si puedes pensar en boda (o en uniones para siempre) o lo único real es el deseo, la atracción, la pasión y ¡el sexo!

La primera parada es obligada: ¿existe el amor a primera vista o solo son historias con un trabajado guión? «Depende de lo que consideremos por ‘a primera vista’», nos cuentan Elisa Vaca López y Aida Mañero Ocarranza, psicólogas de terapiaparejamadrid.com. «Sí que es cierto que en ocasiones unas simples horas bastan para saber que esa es la persona de tu vida, pero otras veces requiere más tiempo». Mente fría, calma, todavía no hay por qué dudar.

Una mirada, un encuentro fortuito y un beso que sella un amor eterno... Si existe, ¿por qué no te ocurre a ti?

Fotograma
Fotograma de 'Con derecho a roce'/ Sony Pictures.

La doctora Stephanie Ortigue, de la Universidad de Syracuse, y otros colegas de las universidades de Virginia y Suiza han querido analizar también el mito (o no) del ‘amor vs. deseo sexual’ a primera vista. Estas son las conclusiones que han obtenido:

1. Depende de tu estado de ánimo. Para enamorarte debes creer que puede pasarte y tienes que querer hacerlo. Influye mucho tu estado de ánimo, si estás viviendo un momento positivo y te sientes feliz, obtienes muchos más puntos. Si tienes problemas y tu mente se encuentra demasiado ocupada será difícil que veas a un chico (o chica) y le acabes cantando eso de «eres tú el príncipe azul que soñé...».

2. No todo es cosa del destino. Los expertos concluyen que, para que te puedas enamorar, debes saber cuál es tu prototipo de hombre/mujer. Si disfrutas y te sientes bien con las películas de Chris Hemsworth o de Angelina Jolie (eso te hace liberar endorfinas), cuando veas un rubio con ojos azules (o a una mujer con los rasgos de Jolie), tu mente estará receptiva a enamorarse, pues generará en ti esa sensación de bienestar. ¿Se le puede llamar amor entonces a esta sensación? «Se le llama amor porque nos hace sentir bien. Es una forma superficial de llamarlo, aunque tampoco tiene por qué ser deseo o tener connotación sexual, por eso sí podemos hablar de diferencias entre ambos», concluyen los expertos.

Amor vs. deseo sexual

«La principal diferencia va en relación con las necesidades vs. las apetencias», apuntan las psicólogas de terapiaparejamadrid.com. «El amor es algo necesario que te llena, como un vaso de agua, mientras que el deseo está más relacionado con la apetencia, un helado de chocolate, que lo disfrutas pero te deja enseguida con sed. Es importante distinguirlo ya que podemos tomar decisiones importantes para nuestra vida de manera errónea».

La principal diferencia entre que sea amor o solo sexo va en relación con las necesidades vs. las apetencias

¿Cómo saber si es amor o es solo sexo?

¿Es un flechazo o solo un rollo? ¿Le intereso para un rato o quiere algo más? Encontramos la respuesta en Journal of Psychological Science y en un estudio que han publicado: la clave está en la mirada. El resultado dice que los participantes fijaban la mirada en los ojos del otro cuando creían que podrían ser el tipo de persona con la que tendrían una relación (amor); por el contrario, cuando creían que solo les atraían físicamente, sus ojos recorrían todo el rostro y el cuerpo de la persona.

Señor, hazme una señal...

Y de repente tú
Fotograma de 'Y de repente tú'/ Universal Pictures.

¿Que me ha mirado qué? Y yo, ¿qué siento? Si no has estado ágil en cazar la primera mirada, Elisa Vaca y Aida Mañero Ocarranza nos desvelan algunas señales más. «Con el amor te encuentras en un estado algo obsesivo, pensando continuamente en la otra persona, idealizando la relación, imaginando cómo transcurrirá, hay nervios y necesidad de cuidar al otro. Es, en principio, solo sexo «si solo habláis en contadas ocasiones, no se habla de futuro, no avanzáis hacia nuevas etapas o se buscan excusas para quedar». 

¿Y si no buscamos lo mismo?

Acojámonos a tópicos y típicos, mirando en general, y aceptemos barco. Las mujeres solemos ser algo más intensas en el amor y ellos más fugaces en lo sexual (que cada uno entienda lo que quiera). ¿Por qué ocurre? «Las mujeres primero aman y luego desean; los hombres al contrario, primero desean y después aman», explican Elisa Vaca y Aida Mañero. «Ellas (nosotras) son más racionales y verbales, además influye el papel de la sociedad y el rol que esta nos da, el de ‘La Mujer’; los hombres por su parte, son más emocionales y visuales, aspecto más relacionado con el deseo. Del mismo modo también en ellos influye el papel de la sociedad», explican. También hay rasgos físicos: «A nivel de estructura cerebral existen diferencias entre ambos. De hecho, la parte cerebral implicada en la sexualidad del hombre duplica en tamaño al de la mujer».

¿Qué hacer si nuestros objetivos difieren? Tienes que pararte a pensar en ti misma. Solo tú eres la protagonista. ¿Te compensa esta situación? Si la respuesta es no, lo mejor es pasar página cuanto antes para estar abierta a nuevas posibilidades. 

Por Tamara Morillo. 

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