Hablemos de ellos: ¿Cómo afecta la libido y el deseo sexual a los hombres?

¿Cómo es el deseo de los hombres? ¿Qué hormonas influyen en su comportamiento sexual? Te lo descubrimos.

La libido hace referencia a los impulsos que sentimos y que nos orientan a una búsqueda de interacción sexual. Arcwave y Sergio Fosela, reconocido sexólogo español, nos hablan de implicación de la libido masculina en el deseo sexual, y cómo la oxitocina, la dopamina y la testosterona intervienen en la masturbación, el uso de juguetes sexuales y el consumo de pornografía por parte de ellos.

Aunque es típica la afirmación, aún no está claro que haya una diferencia real entre hombres y mujeres, ya que el deseo sexual es multifactorial: biológico, psicológico, social, cultural, relacional, etc... Por lo que las motivaciones sexuales, las expectativas según los roles de género y las actitudes sexuales aprendidas, explicarían más la diferencia y no tanto la predisposición biológica. Sí es cierto que, de forma general, los hombres a partir de los cincuenta años comienzan un declive de su libido. Las mujeres, sin embargo, tras la menopausia pueden disminuir o ver aumentada su libido.

Las diferencias en la formación del deseo sexual se hacen evidentes en la observación de la vida cotidiana. Y esta construcción hace que el hombre responda al placer y a la excitación más por el contenido, y la mujer más por el contexto. Podríamos decir que en el hombre aparece primero el deseo, después la excitación, el placer y por último la conexión emocional. En la mujer primero debe darse la conexión emocional, después aparece la excitación, el deseo y por último el placer.

libido hombres
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Hombres y hormonas

Aunque no se visibiliza como con la menstruación de la mujer, los hombres también tienen ciclos hormonales, pero paradójicamente, sus ciclos no son cíclicos. Es decir, no se sabe cuándo se producirán en mayor o menor cantidad ciertas sustancias. El ciclo hormonal que tiene que ver con la libido, es el que regula la testosterona. 

La oxitocina regula la pulsión sexual y la dopamina el estímulo sexual en general. Y es la dopamina la que está implicada en el consumo de pornografía, por ejemplo. La masturbación visualizando pornografía, genera un estímulo sexual alto, provocando un orgasmo rápido y un “chute” de dopamina rápido. Así que el consumo de este contenido lo que genera es una adicción al orgasmo, y no a la propia pornografía que es solo un vehículo. La consecuencia negativa es que el deseo sexual puede condicionarse y con frecuencia esto impide el disfrute cuando se está en pareja.

¿Un último apunte del experto? Como el deseo es multifactorial, no existen productos farmacológicos o naturales que puedan conseguir un aumento de la libido de forma efectiva y/o permanente en el hombre. También hay que tener en cuenta que deseo no es lo mismo que excitación, y que ambas fases de la respuesta sexual están relacionadas con distintos procesos y acciones. Por lo que no tener una erección, por ejemplo, no significa que no haya deseo, sino que hay una dificultad en la excitación. Y al revés, tener una erección no significa que haya deseo y predisposición a un encuentro sexual, ya sea en pareja o con uno mismo.

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