¿Es el amor mera química?

He oído hablar de los parches antiamor y de los perfumes para aumentar el deseo... ¿Funcionan? ¿El amor sólo es química?

Pastillas del amor

He oído hablar de los parches antiamor y de los perfumes para aumentar el deseo... ¿Funcionan? ¿El amor sólo es química?

María Antonia: "La gente ya empieza a estar familiarizada con la unión de química y amor. Lo que hace unos años era un conocimiento casi exclusivo de los científicos, ahora, ya está en la calle. Cualquiera que tenga un poquito de interés en el tema ya no puede dar marcha atrás en sus apreciaciones. Personas como Helen Fisher, antropóloga; Louann Brizendine, neuropsiquiatra, y ya en nuestro país, Eduard Punset, han conseguido que la ciencia nos sea más cercana, y, con ello, que haya respuestas a las cosas que nos pasan o que sentimos y que, hasta hace muy poco, no sabíamos descifrar.

Todo sentimiento, bien sea de felicidad o de sufrimiento, tiene una explicación fascinante desde el punto de vista de la neurociencia: genes, hormonas y sustancias segregadas por distintos órganos (con efectos poderosos y, en algunos casos, muy parecidos a algunas drogas) consiguen hacernos viajar emocionalmente desde el cielo hasta el infierno.
El amor es química, nosotros somos química, todo es química. La respuesta es rotunda pero tiene sus matices. Es verdad que dejamos muy poco espacio al romanticismo, pero....¿y si os contara que el romanticismo también es química?

El cerebro es un órgano maravilloso que lo organiza todo en nuestro cuerpo. De él sabemos muy poco, pero en los últimos años, gracias a las técnicas de resonancia magnética funcional, (explicado de una forma muy llana, es el estudio del cerebro por imágenes, en el que se puede ver con claridad la parte del mismo que se ilumina en respuesta a un estímulo, midiendo su intensidad a través de la diferencia de colores) se ha conseguido dar un gran paso y demostrar teorías que, hasta hace poco, era difícil de corroborar.

En el apartado de Tendencias de la Vanguardia de la semana pasada se hablaba de la posibilidad, no muy lejana, de la existencia de las píldoras del amor, que estarían compuestas principalmente por una sustancia denominada oxitocina, que facilita el vínculo emocional entre las parejas. Al mismo tiempo, existiría un fármaco que favorecería el efecto opuesto, para que las personas no sufrieran tanto en sus rupturas amorosas. El País del Domingo también tenía un estupendo artículo que hablaba, de nuevo, de amor y química.

Me gustaría hacer hincapié en diferenciar entre enamoramiento y amor. El primero es sin duda una autentica exhibición de química en nuestro cuerpo, ninguno de los sentimientos que vivimos de manera desbordante en esos momentos puede escapar a maravillosas explicaciones científicas, nada pasa porque sí. Sé que es demasiado pragmático, pero cuando te adentras en ese mundo del conocimiento puede resultar asombrosamente romántico.

Lo que yo denomino amor profundo, es un sentimiento que no puede crecer de la noche a la mañana, está ubicado en otra parte del cerebro diferente a la que ocupa el enamoramiento, nace con el tiempo, las vivencias compartidas; existe a pesar de los defectos de nuestro amado y, en la mayoría de los casos, crece mientras los síntomas del enamoramiento descienden. A diferencia de éste último, no ocasiona un despliegue tan importante de alteraciones químicas, pero no por ello deja de tenerlas. Hay un gen que fabrica el receptor de la vasopresina, existe una nueva versión muy activa del gen que tiene mucho receptor de la vasopresina en el cerebro y las personas que la poseen son más fieles y cariñosos.

En definitiva, casi todo es química. Muchos son reacios a aceptar esta realidad, ya que creen que con ella se rompe la magia... Parece que el desconocimiento contribuye a que estos sentimientos sean más intensamente pasionales. Pero, lo que es valido para unos no tiene que ser así para todos."


 

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