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Infidelidad: por qué la sociedad castiga más a las mujeres

El estigma pervive: en cuestiones de infidelidad, ellas lo hacen menos que ellos pero está peor vista. Las mujeres se sienten más culpables si son infieles a su pareja y cuatro de cada diez españolas no lo contaría jamás, ni a su mejor amiga. Analizamos el último gran tabú de la sexualidad femenina.

El de la mujer infiel parece ser el último tabú generalizado de esta época, de acuerdo al Observatorio Europeo de la Infidelidad, un estudio realizado por el Instituto Francés de Opinión Pública (IFOP) para la web de encuentros extraconyugales Gleeden, la primera pensada por y para mujeres. Este informe confirma que queda mucho para desestigmatizar las relaciones que las mujeres tienen fuera del matrimonio.

Estamos en 2020, ya hemos vivido el #metoo y aunque queda mucho por hacer, la sociedad ha asumido que la igualdad de géneros es necesaria y deseable. Todavía hay países en el mundo en los que se castiga a la mujer infiel, mientras que para justificar el engaño del hombre se han diseñado innumerables teorías evolutivas y biológicas. El estudio de Gleeden realiza una radiografía de la infidelidad femenina a partir de las opiniones de más de 5.000 mujeres de los cinco principales países de Europa, incluyendo una muestra de 1.021 españolas mayores de 18 años.

Las españolas, más fieles. Los españoles, no

El 30% de las españolas declara haber sido infiel en algún momento de su vida, un dato inferior al 37% de las francesas o al 43% de las alemanas, según el estudio de Gleeden. Esto podría ser un dato positivo para las relaciones amorosas en nuestro país, si no fuera porque, en un estudio anterior, realizado también por Gleeden, se declaraban infieles cerca del 50% de los hombres españoles, por encima del 45% de los franceses o del 46% de los alemanes. ¿Realmente siguen siendo más infieles ellos que ellas? ¿O depende del concepto que cada uno tenga de infidelidad?

El estudio de Gleeden distingue entre lo que llama infidelidad psíquica, es decir, fantasear con otra persona, la infidelidad virtual, esto es, enviar mensajes de contenido sexual  o tontear a través de redes sociales o apps para ligar (lo que llamamos sexting) y la infidelidad física en distintos grados: besar, tener sexo oral o practicar el coito. Lo sorprendente es que las españolas se preocupan menos por los dos primeros casos, pensando que no son motivo para una ruptura, respecto al resto de europeas. De hecho, somos las que más fantaseamos con otras personas (un 61%) y las que más declaran haber tenido una aventura virtual (un 39%).

En Europa, en general, parece que las italianas destacan como las más celosas. Casi el 70% de las italianas considera una infidelidad hacer el amor pensando en otra persona, y cerca de un 80%, flirtear en redes sociales. Las anglosajonas parecen más tolerantes: el 68% de las alemanas y el 72% de las británicas considera infidelidad un beso sin pasar a mayores, frente a un 79% de las francesas, un 80% de las españolas y un 83% de las italianas.

¿Nos bastan las fantasías o no somos sexualmente libres?

En el informe queda claro que las españolas imaginamos con bastante frecuencia que engañamos a nuestra pareja. Sin embargo, pocas pasan a la acción. ¿Es una cuestión de falta de libertad sexual y represión o es que nos sentimos satisfechas solo con la fantasía?

Parece que el hecho de que las mujeres tengamos más fantasías que los hombres pero nos resistamos a hacerlas realidad tiene que ver con la tradicional negación de la sexualidad femenina. El temor al deseo femenino y el desconocimiento acerca del placer de las mujeres (a pesar del Satisfyer, la masturbación femenina o el clítoris sigue siendo grandes desconocido) influye en la concepción que la sociedad, incluidas las propias mujeres, tienen de la infidelidad de ellas.

Estos prejuicios en torno a la sexualidad femenina actúan como freno tanto para ser infieles como para confesarlo. Según el estudio de Gleeden, el lugar más habitual para conocer a un amante es precisamente en el trabajo, lo que supone un motivo más para mantenerlo en secreto.

Parece que las mujeres aún temen vivir libremente su sexualidad porque saben que serán más descalificadas que los hombres. El tabú sobre la infidelidad femenina está tan interiorizado que el 41% de las mujeres infieles declaran que prefieren no contarlo y que hablarían antes de sus problemas financieros y hasta de una enfermedad grave.

El tabú es tal que tan sólo un 31% de las mujeres se lo contaría a su mejor amiga pero un 41% de las mujeres no lo contaría jamás. Ni siquiera en familia desaparece el tabú (incluso se amplía): el 64% de las mujeres jamás confiaría un secreto así ni a sus hermanos, hermanas o primos. El 77% jamás se lo contaría a sus padres. ¿Y al más interesado, a la propia pareja? Pues, sorprendentemente, las mujeres estarían más dispuestas a contarlo: hasta un 52% de las mujeres podrían llegar a contarlo a su pareja en algún momento.

La culpa es de la culpa

Quizá el sentimiento de culpabilidad tenga mucho que ver con todo este tabú. El 39% de las mujeres que han sido infieles se arrepienten en algún momento de haberlo sido. Un porcentaje que, sorprendentemente, en España ha crecido en los últimos cinco años (del 29% al 39%). ¿Las mujeres nos estamos volviendo aún más conservadoras en este aspecto? Aun así, la mayoría de las mujeres (un 61%) no se arrepiente de haber sido infiel.

Hemos visto que, en general, las personas más progresistas son más abiertas en cuanto a la percepción de lo que significa infidelidad, o de la posibilidad de hablar de ello con otras personas. Sin embargo, sorprende que el sentimiento de culpabilidad está más acentuado que en las personas de ideología conservadora: un 52% de las mujeres de ideología progresista se sienten culpables después de la última infidelidad, frente a un 33% de las personas de centro y un 28% de las más conservadoras.

Este sentimiento de culpabilidad es muy alto dentro del primer año de relación (un 57%), pero decae drásticamente entre el primer y el tercer año (17%). También la culpa es menor cuanto menos satisfactorias son las relaciones sexuales habituales con la pareja (30%), o cuando la atención de la pareja habitual a su placer es escasa (19%).

El sentimiento de culpa es significativamente diferente entre las mujeres del País Vasco, Navarra (65%), y las andaluzas (apenas 29%). En Europa, las menos “culpables” son italianas y francesas (30%). Y las que más se arrepienten, las británicas (48%).

En el ámbito de la infidelidad femenina, Gleeden es el primer sitio de encuentros extramatrimoniales pensado por y para mujeres y se dirige a aquellas que desean tener una relación fuera de su pareja y vencer el tabú que aún existe sobre la infidelidad femenina. 

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