¿Puede cambiar el matrimonio una relación?

Estoy recién casada y, desde que volvimos de la Luna de Miel, creo que mi relación con mi marido ha cambiado. Ahora hay más rutina que antes y no lo entiendo, porque antes de casarnos ya llevábamos 4 años de convivencia... No sé si denominarlo el síndrome del papel nupcial... ¿Es posible que haya influido en nuestra relación haber firmado simplemente unos papeles?

Matrimonio

Estoy recién casada y, desde que volvimos de la Luna de Miel, creo que mi relación con mi marido ha cambiado. Ahora hay más rutina que antes y no lo entiendo, porque antes de casarnos ya llevábamos 4 años de convivencia... No sé si denominarlo el síndrome del papel nupcial... ¿Es posible que haya influido en nuestra relación haber firmado simplemente unos papeles?

María Antonia: "En lo que se refiere al mundo de la pareja, ya no me atrevo a decir qué es posible o no. Cada vez con más frecuencia, ves y oyes cosas que te dejan perplejo. El otro día me llamó una amiga, rota de dolor, para contarme que su marido, de la noche a la mañana, la dejaba porque se había enamorado de otra. Todos nos quedamos alucinados, era una pareja casi perfecta, se querían y se llevaban muy bien. Yo le pregunté cómo no había notado nada y me contó que sólo el último mes le había notado algo distante, justo el tiempo que hacía que él conocía a la otra. Llevaban siete años juntos y sólo uno de casados. Seguro que esa no es la razón, un papel nunca puede ser la causa de un abandono.

Pero es cierto que existen muchas personas, sobre todo hombres, que tiene una especie de alergia o temor al compromiso: la idea de dejar de ser "libres", por decirlo de alguna manera, les produce vértigo. Muchas relaciones terminan rompiéndose por la falta de compromiso de uno de los cónyuges, eso provoca una inseguridad en el otro componente de la pareja que acostumbra a interpretarlo como una falta de amor y con el tiempo, esa incertidumbre, acaba haciendo mella en la relación.

Alberto de Moravia decía: "el amor es un juego; el matrimonio, un negocio". Hay miles de dichos populares, refranes y citas que hacen referencia al matrimonio, hablan de cadenas, martirios y castigos varios; casi todos, si no todos, están escritos o creados por hombres. El rechazo que sienten éstos al desposorio es algo ancestral. El matrimonio se instituyó por intereses económicos de las familias de los contrayentes y la religión le dio un valor moral, para que el hombre se responsabilizara de sus retoños y no abandonara a la mujer.

La naturaleza es muy poderosa y provoca en el macho la necesidad de engendrar al mayor número de hembras posibles, para así continuar la expansión de sus genes por el mundo. Todo eso sucede de una forma inconsciente y el individuo lo vive como una necesidad biológica. Visto de ese modo, el matrimonio es contra natura y supone una responsabilidad tremenda. Afortunadamente, hace mucho que bajamos de los árboles, la especie no está en peligro de extinción y la sociedad necesita funcionar por las normas del mutuo respeto.

Desde un punto de vista racional parece absurdo que un papel firmado pueda cambiar tantas cosas, pero, si lo analizamos un poco, tiene cierto sentido. Lo seres humanos tenemos la tendencia a relajarnos y bajar la guardia cuando sentimos que algo está seguro, pensamos que ya no tenemos que luchar por ello y de alguna forma es lógico, pero en el caso de las relaciones de pareja eso es precisamente todo la contrario, relajarnos es exactamente lo que nunca deberíamos hacer. "Un matrimonio dichoso es un edificio que debe rehacerse cada día", lo dijo André Maurois y tenía toda la razón.

Es muy probable que los dos hayáis bajado la guardia, no estaría de más que hablarais abiertamente de este tema, es una buena forma de que él se de cuenta de la situación, e indiscutiblemente, es la mejor manera: los problemas tienen posibilidad de solución siempre que uno tenga conciencia de ellos. Como siempre digo: hablar (no discutir) es una se las mejores armas que tiene una relación para seguir viva.


 

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