Un estudio confirma que la píldora no favorece la depresión

Fuente de preocupación para millones de mujeres, la píldora no sería nefasta para la salud mental según un grupo de investigadores de la Universidad de Ohio.

Píldora

Supuso una revolución sexual. De hecho, sin ella, los años 70 no hubieran sido lo mismo: ¿te imaginas Woodstock sin que existiera este revolucionario método anticonceptivo? En 1960 se puso a la venta en las farmacias estadounidenses, pero solo para las mujeres casadas. Las solteras no pudieron adquirirla hasta 1972 y, en España, aún tuvieron que esperar más: no se liberalizó su consumo hasta 1978. Su expansión fue sin embargo imparable de tal manera que se ha convertido en uno de los métodos favoritos de numerosas mujeres. Arrastra sin embargo desde su existencia una mala fama persistente: engorda, provoca saltos de humor, migrañas… Todavía hoy muchas farmacias se niegan a venderla sin receta médica, alegando problemas de conciencia.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Ohio consiguió en parte desmontar el mito al demostrar que la píldora, incluso la que contiene progesterona, no provoca depresión. El estudio, publicado en la revista medical Contraception, se basa en resultados obtenidos desde el año 2016. Se centra esencialmente en adolescentes, mujeres que han dado a luz y con pasado depresivo. Los resultados son contundentes: no existe ningún vínculo entre la píldora y trastornos mentales. Este estudio respalda la investigación publicada en el British Medical Journal en 2010. Realizado con más de 46.000 mujeres, demostró que las que tomaban la píldora sufrían menos dolores y síntomas menstruales. Además, se veía reducido de un 12% la mortalidad en todas las causas (respiratorias, cardíacas…) y sobre todo que los riesgos de cáncer de mama no aumentaban.

¿El bombardeo hormonal es inocuo?

Píldora

¿Qué hay de cierto en su mala fama? La píldora anticonceptiva combina dos hormonas: los estrógenos y los gestágenos que actúan como inhibidores de la ovulación. En sus primeras versiones, las dosis de estrógenos eran extremadamente altas, razón por la que producían retención de líquidos y aumento de peso. Si en 1961 las pastillas contenían más de 140 microgramos de etinilestradiol, los anticonceptivos orales de última generación no sobrepasan los 20 microgramos de esta hormona. Los gestágenos de primera generación –ya se comercializan los de cuarta– también aumentaban el riesgo de tromboembolias, el efecto secundario más grave de la píldora, superado gracias a las nuevas formulaciones, más cercanas a la progesterona natural.

De hecho, muchos ginecólogos la recomiendan más allá de su uso anticonceptivo: evita el embarazo ectópico (cuando el bebé se desarrolla fuera de la matriz) o la enfermedad invlamatoria pélvica e incluso se receta para evitar el dolor menstrual.

Un reciente estudio del Hospital Universitario de Copenhague (Dinamarca) concluye que la píldora tiene consecuencias a nivel de reproducción de las mujeres que recurren tanto a la píldora anticonceptiva como al anillo vaginal, ya que reducen la capacidad reproductiva de la mujer; hecho, que según el trabajo, es reversible. Además, por si no lo sabías, también modifica tu libido: según otro estudio, esta vez de la State University de Florida, puede alterar el atractivo que una mujer ve en un hombre. También estos efectos secundarios desaparecen cuando dejas de tomar la píldora. Por eso, los científicos advierten que, si elegiste pareja estando bajo tratamiento hormonal, cuando lo suspendas, podrías estar insatisfecha con la elección de pareja que tuviste.

Para concluir nos quedamos con unas declaraciones de la ginecóloga Elena Arnedo a la revista Marie Claire: "Digan lo que digan, la píldora es, después de los antibióticos, uno de los inventos más importantes y menos nocivos de la medicina en el siglo XX y los que afi rman lo contrario, o bien tienen intereses en otras medicaciones, o están repitiendo el discurso paternalista y machista de siempre con otro disfraz".

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