Parejas sin sexo: una realidad que no se percibe

Cada vez son más las parejas que no temen confesar que practican el celibato por voluntad propia. Hemos hablado con alguna de ellas y también recurrido a expertos para que nos expliquen en qué consiste ser asexual.

Escena Sin Compromiso

Javier León tiene 42 años y una novia. Todo muy cotidiano hasta que se confiesa asexual; es decir, el sexo no forma parte de sus vidas por absoluto desinterés por ese impulso biológico.

Vivir a contracorriente

En una sociedad en la que el sexo y el erotismo se presentan como algo deseable y saludable, comienzan a escucharse voces que reivindican su desinterés por este impulso biológico.

Según Asexual Visibility and Education Network (AVEN), la mayor comunidad de asexuales a nivel internacional, se trata de personas que no sienten atracción carnal hacia otras. Sin embargo, sí pueden sentir un deseo romántico por ellas. Es aquí donde retomamos el caso de Javier, que se lanzó a escribir una novela, Asexualidad ¿se puede vivir sin sexo?, para manifestar y explicar su condición.

"Realmente nunca tuve una necesidad extrema de sexo. Sí que existió una revolución hormonal en plena adolescencia, pero no le di importancia. Comprendí, aunque me costó reconocerlo, que se podía ser hombre sin tener que estar siempre demostrándolo", explica. Aunque la sociedad no comprende ni acepta la castidad voluntaria, su pareja sí lo hizo.

Mi novio es asexual

De hecho, el último capítulo de su libro está relatado por Laura en primera persona. "Cuando conocí a Javier había decidido dejar de lado el sexo, después de una relación que solo funcionaba por la actividad sexual y su química", cuenta. Cuando descubrió su condición, la primera reacción fue de choque.

Recuerda que intentaba convencerle de que el sexo era algo inherente a la naturaleza humana. Con el tiempo, se produjo un cambio en su forma de entender la relación. "Decidí experimentar libremente la asexualidad cuando sentí que todo lo que me rodeaba a su lado era amor en sí mismo", refiere Laura en el libro.

Para la psicóloga Mila Cahue, esta situación es posible. "La ausencia de sexo sólo es un problema si interfiere en el sujeto para llevar una vida normalizada", afirma. Es el caso de Lily, esta mujer británica estuvo on un chico siete años forzándose a acostarse con él, ahora con 29 años tiene claro que quiere alguien con quien compartir su vida pero no tener sexo con nadie.

Un grupo clandestino

Escena de Sex and the City

Pese al trabajo de activistas como David Jay, fundador de AVEN, y Sara Beth Brooks, creadora de Asexual Awareness Week, el estigma persiste entre los que se declaran de esta condición. Gran parte de los asexuales se mantiene en la sombra, el 43% lleva su identidad en secreto.

Algunos por condicionantes sociales y otros por temor al rechazo. "Siento que la asexualidad es la gran desconocida del sexo. Afortunadamente cada vez somos más los que salimos del armario. Necesitamos que la gente empiece a hablar de ello con naturalidad", mantiene Javier, que asegura haber recibido muchos e-mails de alivio tras la publicación de su libro.

¿Cuestión de tiempo?

Existe un común denominador entre todos aquellos que se declaran asexuales: viven en sociedades desarrolladas en tecnologías de la comunicación. "Vivimos gran parte de nuestro tiempo en el ciberespacio y nos identificamos con la identidad virtual que se construye a nuestro alrededor.

El mayor impacto de la asexualidad se está produciendo en las redes sociales", afirma la doctora Cahue. Pero no es el único factor que está despertando esta identidad. La falta de tiempo para desarrollar relaciones sexuales plenas es otro de sus detonantes. "Una cosa es tener un orgasmo, y otra muy diferente, disfrutar de uno que no solo produzca placer individual, sino que también afiance la vida de pareja", concluye Munárriz. 

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