¿Te bloqueas en el sexo? Así puedes practicar el ‘mindful sex’ y solucionarlo

Si sientes que algo sabotea tus relaciones sexuales y no te permite disfrutarlas plenamente, quizá el ‘mindful sex’ pueda ayudarte.

A veces te ocurre. Ante un momento erótico, te bloqueas. El deseo desaparece, o ni siquiera hace acto de presencia. Puede que esté, pero algo te impide disfrutar al 100% del sexo. Ese algo, probablemente, sea un saboteador sexual. ¿Y eso qué es? Pues nada más y nada menos que tu mente haciéndote boicot. ¡Y a poderosa no le gana nadie! Un estudio publicado en Archives of Sexual Behavior, la publicación oficial de la International Academy of Sex Research, confirma que tanto mujeres como hombres tenemos pensamientos intrusivos durante las relaciones sexuales: las tareas del día, analizar el funcionamiento de la relación o  si tenemos un físico a la altura. Pues bien, todo ello sucede, probablemente, porque nos desconectamos del momento presente.

Saboteadores sexuales

Ana Sierra, sexóloga y psicóloga que colabora con la app de meditación Petit BamBou, nos explica la relación entre mente y sexualidad. “Nuestros pensamientos son muy importantes en cualquier tipo de relación, y más en la de carácter íntimo. Desencadenan emociones que nos llevan al acercamiento o rechazo hacia la otra persona, y permiten o no el disfrute. Algunas ideas que nos bloquean están relacionadas con creencias, mitos y tabúes de nuestra sociedad que afectan a la cognición y se distorsionan, acarreando a veces malestar psico emocional”. Ahí están los saboteadores del sexo. Otras veces el pensamiento se va a relaciones previas y aparece el miedo a repetir algo del pasado, o se anticipa a lo que sucederá en el futuro. 

El desfile de cuerpos estereotipados y pluscuamperfectos que muestran redes sociales como Instagram o TikTok, la publicidad o el cine son otros de los saboteadores íntimos frecuentes. Como cuenta Ana Sierra, “la sexualidad, y más allá, nuestra autoestima, se convierten así en un objetivo con un fin que busca resultados rápidos, donde valgo y soy aceptado solo si consigo likes o seguidores. También nos bloqueamos cuando obligamos al cuerpo a hacer algo que la mente no desea”. Ahí está lo que la experta llama “la incoherencia cuerpo/mente” y la importancia de escucharse a uno mismo para saber qué desea, conectar con nuestra esencia en lugar de hacer aquello que creemos que debemos hacer para sentirnos aceptados, porque esto puede afectar profundamente al deseo. “Este se construye desde la relajación, la coherencia mencionada y las relaciones sanas de escucha y respeto”, apunta la sexóloga, que añade la importancia de una comunicación abierta y fluida con uno mismo como premisa para comunicarnos de la misma forma con los demás.

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Mindful sex, o cómo vivir el sexo con conciencia

El objetivo del ‘mindful sex’  es conseguir el bienestar sexual. Si mindfulness es vivir el momento presente con aceptación, conexión con nuestras sensaciones y sin juicio, mindful sex es lo mismo pero aplicado a las relaciones íntimas, individuales y compartidas. Es una forma de relacionarse con plena presencia de los sentidos, las emociones y la conexión con las personas que participan. “Para mi es quitarse capas de cebolla y sacar a nuestro niño interno a jugar (en el sentido de disfrute, de estar en el presente) sin perder de vista lo aprendido. Para la sexóloga, la clave está en las 3 Rs:

  • Respiración. Facilita la conexión con el placer y la llegada del orgasmo. “Se utiliza a menudo junto a la puesta en práctica del suspiro y el jadeo, que contribuyen a la liberación de tensión”, detalla la experta.
  • Relajación. La relajación muscular, ya sea con técnicas específicas como la progresiva, basada en tensar y destensar grupos musculares o haciendo deporte, teniendo orgasmos, practicando risoterapia o riendo sin más, funciona. De una manera más concreta, los ejercicios de Kegel de tensión y relajación del músculo pubococcígeo (el principal del suelo pélvico), facilitan la conexión con el placer.
  • Razonamiento positivo. “No es malo pensar que puede salir mal, pero no permitas quedarte ahí. Nuestro cerebro está diseñado para la supervivencia, trata de protegernos mostrándonos los posibles peligros. Pero no somos nuestros pensamientos, creados para sobrevivir, así que comencemos a vivir. Sexualidad es vida y no supervivencia. Animo a aprender a frenar nuestros pensamientos limitantes y conectar con el soy capaz y merezco el placer”, aconseja Ana Sierra.

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