Todo lo que la tecnología puede hacer por tu vida sexual

Braguitas que nos dan los buenos días, juguetes que se pueden usar a distancia… te contamos todas las novedades sobre sexnology, la nueva forma de vivir el sexo a través de la tecnología.

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La inminente llegada de la primavera hace que muchas las parejas que decidan ponerle algo de chispa a su vida sexual. Tan es así que, según las cifras que maneja el comparador de seguros Acierto.com, la venta de juguetes eróticos se disparan durante estas fechas. Sin embargo, este mercado no ha dejado de reinventarse durante los últimos años; y lo ha hecho de la mano de la tecnología.

En el mercado actual encontramos desde apps específicas para ligar hasta, como Tinder, o dildos que se sincronizan con nuestro dispositivo y aros masculinos que monitorizan el gasto calórico durante el coito. En definitiva, unos dispositivos y plataformas capaces de recabar una ingente cantidad de información que también implican sus riesgos. ¿El más sorprendente? Resulta que los hackers no solo roban imágenes o cuentas bancarias, hasta un vibrador puede ser hackeado-. Por fortuna, protegerse para no perderse los placeres y ventajas de la sexnology es posible.

Un mercado en pleno auge

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Así y según los datos del informe, las compras de juguetes sexuales se han incrementado durante los últimos años. De hecho, se trata de uno de los regalos más buscados para San Valentín junto con las flores y los libros. Y es que la tecnología le da un plus y les ha hecho, a juicio de los consumidores, más interesantes. Los iToys (juguetes sexuales y tecnológicos) que pueden usarse a distancia a través del móvil o similares se encuentran entre los productos más demandados. Y hasta podemos controlarlos a través del asistente Alexa o dispositivos como el Apple Watch, hacer que vibren y se iluminen al ritmo de una canción, y un largo etcétera que tiene el límite que tu imaginación quiera.

Incluso se han creado productos como “Autoblow A.I”, que aseguran utilizar la inteligencia artificial para recrear técnicas de placer humanas, y hay quien hasta plantea usar robots sexuales. El tema plantea un amplio debate ético acerca de si sería o no lícito emplear robots con apariencia humana para fines sexuales. No obstante, no toda la tecnología implica este tipo de debates, también encontramos juguetes inofensivos que nos dan los buenos días como unas braguitas sexuales inteligentes y programables-, películas en realidad virtual y hasta juguetes que se sincronizan con algunos vídeos de Pornhub.

La tendencia viene de lejos, hace años que se crearon unos sensores que permitían a los militares destinados a lugares en conflicto mantener relaciones sexuales con sus mujeres a distancia. Incluso hay dispositivos como Thumbkiss para sentir los besos de nuestra pareja en remoto, relojes que se cargan con la inercia del movimiento generado durante la masturbación, y apps para diseñar nuestro propio juguete sexual.

Las ventajas de los iToys sexuales

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Utilizar juguetes sexuales constituye un modo de autoconocimiento del cuerpo, una manera de experimentar sin riesgos y con nuestros propios tiempos. Por no hablar de la estimulación sexual añadida y de que permiten llevar a cabo nuevas prácticas sexuales. Cuanto más inteligentes, más opciones. Y desde un punto de vista más psicológico pueden ayudar a revivir una relación a la que le falta la chispa e incluso se emplean como complemento en el tratamiento de determinados problemas sexuales.

En este punto también cabe hablar de las apps para encontrar pareja o de encuentros, cuyo uso se ha incrementado de manera espectacular los últimos años. ¿Por qué? Pues porque funcionan: hasta el 50% de los usuarios encuentran a su media naranja, y solo son necesarias 16 interacciones con personas distintas y entre 3 y 5 citas para lograrlo.

Pero cuidado, porque emplear este tipo de tecnologías, tanto apps como juguetes sexuales,  puede entrañar ciertos riesgos que atañen, sobre todo, a la privacidad. De hecho, hasta hace bien poco Tinder no encriptaba las fotografías y datos de sus usuarios, y no han sido pocas las filtraciones de datos que han afectado a algunas de estas empresas.

Otros casos sonados fueron el de la app Grindr, que reveló quiénes de sus usuarios tenían VIH o el de app de citas para casados Ashley Madison, que filtró las cuentas de 37 millones de adúlteros. Y no nos extraña si tenemos en cuenta que en solo un año los ataques cibernéticos a empresas se han incrementado hasta un 130%. Dicho lo cual, lo más recomendable para emplearlas, eso sí, es conectarse a través de WiFis seguras, usar una VPN, no compartir los datos de geolocalización y configurar una contraseña segura.

Respecto a los iToys sexuales, hackearlos es relativamente sencillo, por no hablar de que muchas compañías guardan datos hasta del uso que le damos a estos dispositivos. Además, los dispositivos más sencillos ni siquiera requieren de un pin o contraseña para manejarse; y los más avanzados entrañan otros problemas como los referidos, incluso el robo de imágenes si tienen cámara-. Un ejemplo fue el de We-vIBE 4 Plus, que enviaba datos a su fabricante sobre la temperatura y los cambios de intensidad en la vibración. Lovesense, por su parte, fue acusada de grabar los gemidos de sus usuarios.

Resulta paradójico que la mayoría de usuarios prefieran adquirir estos productos online por la privacidad que hacerlo permite, pero que no se preocupen de la información que pueden estar compartiendo a través de ellos. Así que si has decidido comenzar a practicar la sexnology  ve con cuidado con las contraseñas, el tipo de conexión, los permisos de geolocalización, y las sincronizaciones con cuentas en redes sociales, entre otras muchas medidas y disfruta de las ventajas del SXXI en tu dormitorio.

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