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30 juguetes eróticos para dar rienda suelta a la pasión

A menudo nos dejamos llevar por los prejuicios y se nos olvida que algo tan divertido y satisfactorio como el sexo no tiene por qué seguir las reglas establecidas. Términos como punto G, orgasmo, sexo oral, clítoris, kamasutra o sexo anal hasta hace algunos años formaban parte de un diccionario desconocido y del que parecía, nadie quería hablar.

Por suerte los tiempos han cambiado y disfrutar de una forma saludable con el sexo es algo habitual y que nos llena de curiosidad. Si tú también quiere subir un tono la pasión de tus relaciones sexuales, ya sea sola o acompañada, un juguete puede convertirse en tu mejor aliado.

Didlos, mariposas, anillos, bolas chinas… Existen un sinfín de opciones y todas están al alcance de tu mano. Eso sí, recuerda que cada uno de estos juguetes tiene unos beneficios diferentes y que el abanico de posibilidades que te brindan también son muy amplios.

Los más comunes son los consoladores o didlos que reproducen la forma de un pene. Los vibradores, como su nombre indican, tienen la función de vibrar para estimular las zonas erógenas, desde el clítoris hasta el punto G, los pezones… Todo lo que se te pueda imaginar.

También muy conocidas y de uso casi ancestral son las bolas chinas. Estas dos bolas se introducen en la vagina para fortalecer los músculos de ésta y mejorar el suelo pélvico, pero evidentemente, también tienen un papel fundamental en el sexo.

Otro tipo de juguete es la mariposa. Gracias a su forma y material, se adapta a la vagina a modo de ventosa, asegurando que la posterior vibración sea más placentera. Pero tampoco nos olvidamos de los conejos. Entre un vibrador y un didlo, este tipo de juguetes sexuales está compuesto por dos cabezales y normalmente por dos motores, de tal modo que consigue estimular dos zonas erógenas a la vez.

Así que, damos por terminada la clase teórica y te mostramos cuáles son algunos de los diseños y marcas que puedes encontrar en el mercado. Como siempre, recuerda que no tienes porqué acudir a un sex shop. Si te da algo de apuro comprar este tipo de objetos en persona, siempre puedes recurrir al comercio electrónico y pedir una entrega discreta y así nadie conocerá el contenido de tu paquete.