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Cine y amor: lo que aprendimos de las películas

Es hora de admitirlo. Pasas algunos sábados por la noche tumbada en el sofá, en pijama (si si el de ositos), con un bol de palomitas en la mano derecha y otro de helado de chocolate en la izquierda, llorando hasta que se te sequen las lágrimas al ver por enésima vez El Diario de Noa (aquí te damos otros planes). Que no te dé vergüenza, a todas nos ha pasado alguna vez.

Las comedias románticas tienen esta capacidad de estremecernos pese a contar historias ficticias. Despiertan en nosotras la niña que siempre soñó con su príncipe. Ya somos mayorcitas, pero no han muerto del todo los sueños que nos llevan a creer que, si aún no ha llegado, aparecerá el hombre de nuestra vida (a ser posible en los próximos meses). El cine, en parte, nos ha llevado a materializar este concepto de “novio perfecto”, el que se enamora de nosotras al vernos aunque llevemos lo peor de nuestro armario y no nos haya dado tiempo a peinarnos antes de salir de casa. Se repite eternamente la misma historia, flechazos y relaciones que nacen por casualidad, como fruto del destino. Y caemos, inevitablemente porque el humano se nutre de esperanza.

Ya lo sabes, la vida no es precisamente una película. Habrás soñado miles de veces con que este chico tan especial te coja la mano y te diga que te quiere desde que ha cruzado tu mirada. Y al final, resulta que te mira intensamente para decirte que tiene hambre y que necesita sentarse. Poca magia, mucha decepción. Pero lo que si tenemos claro es que aunque estas escenas románticas raramente se plasman en la realidad, nos dan lecciones imprescindibles para desenvolvernos mejor en nuestra vida sentimental. Amor no recíproco, flechazo improbable, sacrificio absoluto, de todo hemos aprendido. Es más, a veces algunas frases de películas suenan en nuestra cabeza en un momento muy especial. Y nos tranquilizan.

Porque pese a todos somos románticas y ni la cruda realidad ni la ausencia de pasión nos pueden frenar (gracias Disney), te proponemos recordar 20 lecciones cultas que hemos aprendido de las mejores películas románticas. Saca los pañuelos.