La siesta en el trabajo, ¿a favor o en contra?

Descubre sus ventajas y desventajas y lo más importante: ¡si puedes incorporarla a tu jornada laboral!

La siesta en el trabajo, ¿a favor o en contra?
Don Draper siempre se echaba una cabezadita para inspirarse.../ Fotograma de 'Mad Men' (AMC).

Existen dos tipos de personas en el mundo: las que se echan la siesta con pijama en la cama o las que prefieren la manta y el sofá, yeso es así. Pero ahora llega una nueva revolución del sueño, una tercera vía que se abre ante nosotros como caída del cielo: la siesta laboral.

La jornada comienza temprano y la vida te hace acostarte tarde (¿cómo vas a renunciar a un último capítulo de tu serie, con lo interesante que está?). Ahora puedes hacer el día más llevadero con una siesta en mitad de la jornada.

Los defensores de la siesta en el trabajo dejan claro que un sueñecito después de comer mejora la productividad, crea un mejor entorno de trabajo y hace que los empleados se incorporen tras ella llenos de energía para afrontar la tarde. Unos beneficios que se hacen más patentes en aquellos trabajadores que tienen un descanso para comer demasiado largo (¿qué haces en esas dos horas de comida?) y para aquellos con trabajos más físicos, como el caso de los empleados de la construcción.

Por su parte los detractores (los haters siesteros) creen que si no existe un reglamento específico es difícil controlar quién de verdad aprovecha para echar una cabezadita o pueden extra limitarse y aprovechar la situación. Es decir, deberían plantear unas pautas para que la siesta sea en momentos y lugares muy concretos. ¡Las 11 de la mañana y la sala de reuniones no son ni el momento ni en lugar!

Además abogan por jornadas intensivas que favorezcan la conciliación profesional y personal. La solución para ellos no es pasar más tiempo en el trabajo, por mucho que te guste una siesta, si no reducir la hora de la comida y que puedas terminar antes tu jornada.

Países como China o Japón tienen normalizado la siesta durante las horas de trabajo y en las empresas más punteras de Estados Unidos se están sumando a esta tendencia. Si quieres convencer a tu jefe estas pautas serán claves: 

  • Una carta firmada por todos los empleados mostrando muestro interés 
  • Un dossier con estudios médicos donde se confirmen los beneficios de esta práctica 
  • La viabilidad de la acción, ¿en qué salas y qué horarios podría hacerse? 

¿Las incorporarías a tu rutina laboral? Los expertos dejan claro que está tendencia cada vez más presente en muchos países tiene sus pros y sus contras, pero la decisión siempre será tuya (bueno y de tu jefe). ¡Las siestas no son solo para el domingo!

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