La gran crisis de los pequeños: así afecta el coronavirus a los autónomos

La pandemia mundial tiene graves efectos a nivel local. ¿Qué supone el parón para un 'catering', un diseñador de moda o un peluquero? Pymes, autónomos y expertos nos cuentan su experiencia y cómo salir airosos.

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Más allá de la salud pública, la economía es la siguiente de la salud pública, la economía es la siguiente gran víctima del coronavirus. Mientras las grandes empresas tienen cierto margen para adaptarse a la situación, son pymes y autónomos quienes más padecen las consecuencias de cerrar y hacer frente a gastos fijos.

"La crisis de 2008 fue apareciendo poco a poco, lo que permitió a las empresas ir adecuándose al contexto. Pero esta, al producirse de golpe, ha generado una situación difícil de asimilar que ha llevado a los empresarios a tomar decisiones drásticas", explica Eduardo Flores, CEO de Mi Director Financiero, una compañía especializada en dirección financiera externa.

Salvar al equipo

Es el caso de Pompeii. Con 50 empleados, cuatro tiendas y dos más a punto de abrir, la marca española de zapatillas se ha visto obligada a hacer un ERTE al cien por cien de la plantilla a pesar de que estaba creciendo un 40% anualmente. "Hemos decidido ponernos en la peor situación, que es pensar que vamos a estar tres meses sin vender nada, y tomar las medidas necesarias para que cuando todo esto se solucione todos tengamos la oportunidad de volver a trabajar. Decidimos hacer un ERTE a toda la plantilla –algunos están trabajando a tiempo parcial y otros nada–, pensando en que Pompeii sobreviva", asegura Jaime Garrastazu, cofundador de la marca.

Esa misma decisión fue la que se tomó en Javier Santamaría Peluqueros, con tres salones y 18 personas contratadas. "Cuando se dijo que el cierre sería de quince días, pensé en dar vacaciones a todo el personal, pero cuando se confirmó que el confinamiento se ampliaba a un mes, no me quedó otra que hacer un ERTE. Nosotros, como casi cualquier pyme, vamos al día", comenta el propio Javier Santamaría. Precisamente el sector de la peluquería fue el protagonista de una de las decisiones más controvertidas durante la crisis cuando se anunció que era un bien necesario por lo que quedaban exentos de cerrar. "Además del peligro que corríamos por contagio, todo el gremio protestó porque antes pagábamos un 8% de IVA y se nos subió a un 21% por ser un producto de lujo", explica el propietario.

Más complicada es la situación de los pequeños comercios como Tocados by Carmina, una tienda especializada en complementos y moda de fiesta. "Este es un negocio de temporada y esta crisis nos ha pillado justo en la época más fuerte de bodas, comuniones... Además de no tener ningún ingreso, nos estamos encontrando con otro problema: al anularse los eventos, nos están devolviendo las prendas y estas ya no las voy a poder vender porque cambia la temporada. Por otro lado, a la gente que nos alquiló piezas, como se han pospuesto los eventos, les estamos respetando el cambio de fecha, lo que también supone una pérdida a futuro", explica Carmina Barrajón, la propietaria.

Otro sector al que la crisis ha pillado en plena temporada grande es el del catering. "Las grandes marcas nos empezaron a cancelar los eventos de empresa que tenían programados a tres meses vista antes de que se hiciera efectivo el estado de alarma. Desde ese momento, la prioridad de todos los que tenemos una pyme fue pensar en cómo salvar al equipo humano de la catástrofe", comenta Ramón Montero, director de AGA Catering, que también tuvo que recurrir a un ERTE.

Hay vida después del ERTE

Para poder hacer frente a esta situación, una de las primeras medidas que aconsejan desde Mi Director Financiero es reducir al máximo los costes para asegurar la liquidez de la empresa. Y, al igual que hay que cobrar los pendientes, también se debe pagar a los proveedores. En caso de que no se pueda, intentar conseguir aplazamientos. Con tres salones en el centro de Madrid, Javier Santamaría pensaba hablar con los propietarios de los locales para atrasar el pago del alquiler. Pero uno de ellos se le adelantó en la propuesta. "Fue todo un detalle por su parte. Ahora lo importante es paralizar ciertos gastos y poder aplazarlos es un respiro", cuenta.

El panorama también es crítico para el sector textil, en especial para talleres pequeños y fabricantes como Cocoa. Distribuyen ropa a más de 300 tiendas en España y, ahora, muchas no pueden pagarles. "A algunos les vemos tan agobiados que les ponemos en copia en los e-mails que mandamos a los bancos pidiendo que retrasen las letras, pero no lo ponen fácil", comparte Adolfo Briz, fundador de la marca.

El despido tampoco es una solución. "Cuando todo esto pase, que pasará, la pyme o el autónomo que tiene contratado a gente va a necesitar a su equipo para poder volver a funcionar", señalan desde Mi Director Financiero. En este sentido, añade Eduardo Flores, "ahora es el momento de pedir la colaboración de los empleados y ver juntos la manera de afrontar estos momentos". Siendo optimistas, el ERTE, que también permite el trabajo parcial de alguno de los trabajadores, puede ser una oportunidad para reinventarse y aprovechar ese tiempo, que siempre falta, para invertirlo en la empresa. "Nosotros lo aprovechamos para avanzar en nuevos proyectos que teníamos en marcha, como la apertura de otro restaurante, y subiendo recetas a nuestras redes sociales para seguir en contacto con nuestros clientes", confiesa Jesús González Espartero, gerente de Alma of Spain. Desde la marca de moda homónima de Moisés Nieto también han aprovechado para avanzar proyectos. Entre ellos, Upcycling, donde rediseñan con el cliente una prenda de su armario.

Asimismo, la situación plantea un escenario idóneo para cuidar la venta online. "Durante el confinamiento nos ha subido la venta online, aunque no compensa la venta al público. Al menos en nuestro caso que, como fabricantes, vendemos principalmente a tiendas", confiesa Adolfo Briz, de Cocoa. Para AGA Catering, el mayor esfuerzo ha sido "aplazar todos los eventos privados y familiares a otras fechas e intentar conseguir nuevas contrataciones, aunque todo se mueve muy despacio".

¿Y después qué?

Una vez que el empresario ha tomado las medidas oportunas para poder soportar el cierre temporal de su negocio, lo siguiente que se plantea es cómo volver a poner en marcha la empresa después del parón. En el caso de la industria textil, la situación tiene un agravante añadido y es que, al funcionar por temporadas, será difícil vender la de primavera, que es la que estaba en las tiendas cuando surgió la crisis del coronavirus. "La moda es un sector que va a tener poca relevancia hasta que la economía vuelva a su sitio", afirman desde Pompeii.

Para intentar sacar el stock existente, Carmina lo tiene claro: "Tendré que vender todo a un 50% o a precio de coste, aunque pierda dinero, al menos tendré liquidez para poder hacer frente a los gastos e invertir en comprar la próxima temporada". Sin embargo, desde Cocoa opinan que esa medida no es efectiva porque, además de la pérdida económica, "quizá no se consiga la liquidez suficiente para hacer frente a los gastos y acostumbras a la gente a que permanentemente haya rebajas". Para ellos, la propuesta de la que ya se está hablando de retrasar las rebajas hasta mediados de agosto y acortar el periodo puede ser más efectiva.

Sea cual sea la decisión tomada por cada empresa para superar esta situación, desde Mi Director Fi- nanciero aseguran que esta crisis va a superar "con creces" la del 2008 y los que más van a sufrir son las empresas que tienen menos medios y menos capacidad de endeudamiento "porque viven al día", y añade: "En España, las pymes y los autónomos forman el 99% del tejido productivo".

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