Cómo dejar tu puesto de trabajo sin dejarte también la vergüenza

Si tu mesa de trabajo te asfixia, quizá sea el momento de dejarla. El 'coach' profesional David Gómez explica los pasos para romper con tu empleo actual y avanzar con tu carrera.

Fase 1: escúchate

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El corazón te suplica que abandones ese cubículo que te está robando la energía vital, pero tu cerebro, en su papel de abogado del diablo, no deja de recordarte que ni la vida adulta es barata ni el dinero crece en los árboles.

Cuando una empieza a plantearse un cambio de rumbo en su vida profesional, y más aun cuando ese cambio consiste en dejar el trabajo, no tarda en surgir una vocecilla interior que despierta de su letargo para hacer un llamamiento al uso de la razón y la lógica. No la acalles, escúchala. Esta fase es la que algunos coaches llaman curva de salto, y es el momento idóneo para dejar de lado presiones autoimpuestas y centrarte en tus verdaderos intereses. Eso sí, antes de saltar, debes reflexionar. Controla el vértigo y el estrés, toma en consideración todas las dudas que te surjan y sopesa las futuras posibilidades laborales.

En definitiva, siéntate en silencio y escucha atentamente lo que tu Pepito Grillo tenga que contarte.

 

Fase 2: planifica

 No presionarse es una cosa y relajarse en exceso, otra muy distinta. Para Gómez, es fundamental tener claro el nuevo trabajo al que aspiramos. Muchas veces, el abandono laboral viene motivado por aburrimiento, sobrecarga emocional o problemas con compañeros y superiores. Cuando estas son las motivaciones para cambiar de rumbo, la mente está más centrada en la supervivencia que en la ilusión por  encontrar una nueva ocupación más interesante. Antes de despedirte, dedica unas semanas a valorar hacia dónde quieres dirigirte.

Fase 3: sé profesional

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 Aunque sean tus últimos días en la empresa, debes mantener tu trabajo y tu profesionalidad. Si bien el ambiente o tu propia mentalidad pueden estar en contra, todo es cuestión de actitud. "No hables mal de nadie, actúa y no te quejes", dice Gómez. Así podrás irte con la cabeza bien alta. 

 

Fase 4: comunícate

Dejar un puesto de trabajo es como poner punto y final a una relación que ya no funciona, pero en la que, en algún momento, hubo mucho amor: uno quiere causar el menor daño posible. Traducido al mundo laboral y empresarial, esto implica que, antes de irte, debes dejar todo atado y comunicar tu decisión a tu superior con tiempo suficiente para que pueda encontrar a alguien que te sustituya. Deja a un lado la tentación de comentar tu cambio de vida con amigos y compañeros de trabajo antes de hacerlo con la propia empresa. De lo contrario, puede haber filtraciones y malentendidos que solo perjudicarán la imagen que dejes tras de ti.

Fase 5: organiza

Elige el mejor momento para irte. Aquello de "las prisas nunca fueron buenas" se cumple palabra por palabra en esta situación. No permitas que sensaciones como el miedo, la rabia, la frustración o el estrés te presionen para adelantar tu marcha. Dejar tus tareas bien atadas bien vale la espera.

Fase 6: relájate

Si la ruptura laboral coincide con el periodo estival y tu economía puede permitírselo, es más que conveniente darte tiempo para relajarte y reflexionar. Aprende de los posibles errores que hayas cometido y piensa cómo mejorarlos antes de volver a poner tu carrera en marcha. También puedes aprovechar para mejorar tus competencias. Y, si necesitas ayuda, recurre a un experto.

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