¿Cómo evoluciona la igualdad de oportunidades en España?

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Numerosas empresas siguen contratando más a hombres que a mujeres, e inversamente. ¿Por qué se perpetúa este modelo? ¿Qué herramientas tenemos para cambiarlo?

Igualdad oportunidades

Parece de sentido común y sin embargo no se aplica en la realidad. Las firmas de todos los ámbitos contratan e incluso favorecen a un sexo más que otro supuestamente por sus características. El criterio del género, que no debería aceptarse bajo ningún concepto, impide que algunos profesionales encuentren su hueco en una empresa o una estabilidad personal o profesional. La erradición de la desigualdad en el ámbito laboral podría ascender de casi un 30% de aquí al 2025 según el McKinsey Global Institute. En la actualidad, un 87% de hombres y un 86% de mujeres en España afirman trabajar en ámbitos que impide la igualdad de oportunidades. Un 42% de profesionales activos consideran que la discriminación por género es un problema real. Así lo plantea el informe titulado “S=HE ¿Igualdad de Oportunidades? Desarrollo Profesional de Hombres y Mujeres en España.” del IESE's International Center for Work and Family.

Las diferencias salariales y sociales perduran y están aún muy ancladas en la sociedad española. Para llegar a estas conclusiones, se han estudiado los entornos que precisamente facilitan o dificultan esta igualdad a partir del modelo S=HE. En función del número de políticas a las que la persona tiene acceso en su puesto de trabajo y el comportamiento de su superior, su entorno puede ser S (satisfactorio), H (hostil) o E (excluyente). Es por lo tanto clave. En un entorno E, el peor respecto a la igualdad, la mitad de los hombres opinan que en su empresa este mismo entorno beneficia a los hombres antes que a las mujeres mientras que en un entorno S (satisfactorio) ese porcentaje cae hasta el 20%. De la misma manera, cambia radicalmente en cuanto a la opinión según la que las mujeres tienen más posibilidades de conseguir una promoción.

Igualdad oportunidades
Fuente: IESE's International Center for Work and Family

Elaborado a partir de las respuestas de 2.138 participantes, el informe se centra en factores como las promociones, las evaluaciones, la conciliación entre vida personal y profesional o el salario, que son precisamente los que podrían favorecer esta igualdad de oportunidades. La mayoría de los participantes (un 55% de hombres y un 57% de mujeres) afirmaron que el proceso de contratación de su empresa no era el adecuado. Solo un tercio de los interrogados (un 36% de hombres y un 32% de mujeres) cree que el acceso a la formación de los empleados es justo. Casi un cuarto (75 y 71% para hombres y mujeres respectivamente) recalcan que su compañía, a su juicio, no tiene un sistema de promociones justo. Los hombres tendrían ventaja a la hora de conseguirlas. Menos de un tercio de los encuestados afirmó que los procedimientos de evaluación de su empresa eran justos.

Es llamativo ver que los porcentajes suelen corresponderse, hombres y mujeres son conscientes de su propia situación, aunque no en todos los aspectos. Mientras que un 38% de los hombres considera que la brecha salarial sigue siendo un problema, el porcentaje de las mujeres se dispara. Casi la mitad de las interrogadas (46%) considera que es un problema real. ¿Y las posibilidades de conciliación entre vida profesional y familiar? Menos de la mitad de todos los interrogados ha afirmado tener acceso a las medidas de ayuda. 

Una lucha necesaria

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Esta situación de desigualdad se debe principalmente a los entornos organizativos, familiares y personales. Mayores niveles de satisfacción, mejores resultados y calidad del sueño, problemas de conciliación personal y profesional reducidos…solo son (o serían) algunos de los beneficios de la igualdad de oportunidades. El estrés ligado a esta competición constante se vería reducido y permitiría tanto a hombres como mujeres trabajar en mejores condiciones, ser más productivos y sentirse valorados por sus habilidades. Esta situación, como lo recalca el informe, solo se puede dar con la participación de todos y supone que nadie tiene que descargar su responsabilidad en otro. La igualdad de oportunidades debería verse facilitada por la empresa, pero también por la sociedad, la familia y, no menos importante, la propia persona. En la actualidad, son las mujeres las que más sufren las consecuencias de esta desigualdad. Varios años serán necesarios para corregirlo.  

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