Cómo recuperar la calma mental en el trabajo, según una experta

En España, el 30% de las bajas laborales son causadas por el estrés. Sin embargo, pese a lo que piensan muchas personas, una vida sin estrés es posible.

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La vuelta a las responsabilidades, el ritmo de trabajo y el regreso a las obligaciones logran que arrastremos una enorme carga mental de la que no sólo no somos conscientes, sino que termina pasando factura a nuestra salud, tanto física como mental. Hace algunos meses, la Organización Mundial de la Salud incorporó a su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) el síndrome del trabajador quemado (burnout), un trastorno relacionado con el estrés crónico en el trabajo que afecta al 10 % de los trabajadores y, en sus formas más graves, a entre el 2 % y el 5 %. En España, el 30 % de las bajas laborales son provocadas por el estrés.

Pero, pese a la creencia popular, una vida sin estrés es posible. "De nada nos sirven los datos sobre los innumerables estragos que causa el estrés y la ansiedad en nuestro bienestar si realmente no nos damos cuenta de la falta de sentido que tiene en nuestra vida. Si realmente tomamos consciencia de la repercusión y del sinsentido, incluiremos en nuestra rutina unas sencillas prácticas, y éste se desvanecerá”, razona Úrsula Calvo, presidenta de la Asociación Española de Instructores de Meditación y Mindfulness

¿Cómo evitarlo?

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Hacer pequeñas "paradas técnicas" a lo largo de la jornada laboral que nos permitan repostar energía y reenganchar con el instante presente. Se trata de meditaciones cortas y muy sencillas con las que entrenamos la mente para mantener el nivel de creatividad y productividad, mientras que notamos cómo el estrés, la ansiedad, y todas sus consecuencias físicas o mentales se mitigan. Calvo sugiere dos técnicas:

  1. Lleva tu atención hacia tu respiración. Si te sientes más cómoda, puedes cerrar los ojos. Haz dos o tres respiraciones lentas y profundas. Observa cómo tu abdomen se expande al inhalar y se desinfla al exhalar. Después, observa durante un par de minutos como el aire entra y sale de tu cuerpo, a su ritmo natural, sin intentar modificarlo. Cuando te surjan pensamientos que aparten tu atención de la respiración, vuelve a ella una y otra vez, de forma serena.
  2. Abre los ojos y lleva de nuevo tu atención a aquello que tengas delante en ese momento. Pero vuelve a ello valorándolo como un tesoro, descubriendo con interés hasta qué punto puedes vivirlo, disfrutarlo, sea lo que sea: lavarte los dientes, pasear, enviar un correo, leer, hablar con alguien, planificar. Porque eso es lo que tiene todo el sentido en este momento.
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“Hay muchas formas de vivir la vida y cada uno decide cómo vivir la suya. Hacerlo sin estrés es una gran alternativa que te invito a explorar. Además de estas pequeñas paradas, 20 minutos de meditación diaria pueden ser suficientes para ayudarte a mantener la paz ante las situaciones que antes creías que no podrías superar”, comenta.

Asimismo, la presidenta de  la AEIMED asegura que “meditar es algo muy simple, para la mayoría agradable e increíblemente eficaz”. Sin embargo, es necesario iniciarnos en algún centro cercano o guía experimentado que pueda acompañarnos en las primeras semanas, de manera que nos ayude a superar las “agujetas mentales” que hacen que la mayoría tire la toalla. “Con la práctica de la meditación nos daremos cuenta de que, con independencia de las circunstancias, podemos utilizar todo lo que surge a nuestro favor, en pro de una vida saludable y plena.”

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