Corta por lo sano: así se desconecta (de verdad) del trabajo en vacaciones

Que esta Semana Santa tu única preocupación sea la esquina desde la que ver las procesiones o la arena de los pies que se cuela en el salón. Deja de actualizar el email.

Dakota Johnson desconectando de verdad en 'A bigger splash'.
Formen filas

La cajonera de la mesa del trabajo no tendría que guardar, entre pen-drives y tarjetas de visita, una caja de antigripales. Pero algunas lo hacen. De acuerdo con un estudio de la empresa de mobiliario de oficina Fellowes, el 62% de los españoles acude a trabajar pese a sufrir algún problema de salud. La culpa, señalan, es de la carpetovetónica inclinación al presentismo. El 53% de las empresas, según una encuesta de Adecco, admite la existencia de la práctica. Tanto el temor a perder el empleo como el repantingueo motivacional (que el trabajador se acomode y descuide) podrían explicar el empeño por permanecer frente al ordenador. En verano, también frente a la pantalla del móvil: los minutos dedicados al teléfono en vacaciones solo bajan, según datos de Smartme Analytics, un 7%.

 

Hércules al habla

A todo puede llegar. Cualquier tarea cabe en su agenda. Cambiaría el fluorescente fundido del baño de la oficina si tuviera cerca un destornillador. Su única incapacidad es la de delegar. El temor a que la renuncia se entienda como una debilidad o el miedo a que otros destaquen suelen explicar la gula laboral. A la fobia a la excelencia ajena se la conoce como el síndrome de Procusto: bajo él se intenta acabar con quien nos puede superar o poner en un aprieto. Y así acaba el bodegón veraniego de sandía y aftersun completado por la bandeja de entrada del móvil en un Comprobando si hay correo intermitente. La frecuencia con la que se refresca la pantalla, no obstante, difiere. Según un estudio de Infojobs, a mayor categoría y responsabilidad, mayor frecuencia de consulta. Pero en total, el 51% de los trabajadores españoles atiende llamadas y correos de trabajo en vacaciones.

Con estas manitas

Dejar cerrados la mayoría de proyectos permitirá que el único contacto indeseado de las vacaciones sea con la placa de la ducha de la piscina por culpa de unas chanclas olvidadas. Con la primera venda antiinterrupciones puesta, reamuebla la pantalla del móvil. Reorganiza las apps: esconde el calendario y el correo, acerca la cámara y la galería de fotos. Para José Ignacio Baile, profesor de Psicología de la UDIMA, asignar tonos a determinados contactos ayudará a priorizar. Reserva momentos sin teléfono, aconseja el doctor en Psicología Daniel Peña, y realiza actividades manuales: haz repostería, teje una bufanda o monta una estantería. El trabajo físico ayudará a cambiar el ritmo.

 

Poner el biombo

La ansiedad está en la anticipación. También en la de los mensajes laborales a deshora. De acuerdo con un estudio de la Universidad Tecnológica de Virginia, "la expectativa de tener que responder emails en ratos de descanso agota a los empleados". Si suena un "estate pendiente del móvil" antes de salir de la oficina, explica Noé Muñoz, abogado laboralista de Ius & Lex, hay que hacer entender a nuestra jefa que debe respetar nuestro descanso, protegido por el Estatuto de los Trabajadores y los distintos convenios colectivos. "Cualquier interrupción ya vulnera nuestros derechos. Este tipo de situaciones debe ponerse en conocimiento de la Inspección de Trabajo. Si una trabajadora está en la playa atendiendo el teléfono, está trabajando. (…) Las horas o días deberán ser restablecidos".

 

'Follow the leader'

Primero fueron los franceses. A principios de 2017, la reforma laboral del gobierno de Hollande garantizó a los trabajadores el derecho a desatender el correo electrónico y las llamadas laborales fuera de horario. No estableció medidas concretas, pero lo reconoció. En España, a finales del mismo año, el gobierno anunció que contemplaba regular el derecho a la desconexión laboral y el PSOE registró una proposición no de ley en relación a los derechos digitales, entre los que se encontraba la protección de "la privacidad digital en el ámbito laboral". Con anterioridad, En Comú Podem había presentado una proposición no de ley parecida. Mientras el gobierno termina de rearmarse, Ikea y el Banco Santander ya han asegurado a sus empleados el derecho a no contestar los mensajes profesionales fuera de la oficina.

 

Charo Lagares

Charo Lagares

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

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