¿Escritorio desordenado? Déjalo como está: el caos (controlado) tiene beneficios

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Revuelve los folios y destapa los bolis: el orden en la mesa de trabajo congestiona la calidad de las ideas. Entrégate a la liberación del desorden.

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Jennifer Lawrence, enemiga de los gérmenes y las ideas frescas, en 'La gran estafa americana'. Fotograma: Columbia Pictures.

Las facciones más rígidas del conservadurismo mobiliario defienden que una mesa desordenada implica una mente enmarañada. Algunos expertos, como Luis Antón, psicólogo del Instituto de Psicoterapias Avanzadas, discrepa. El desorden mental tiene que ver con la capacidad de atención, no con el lugar en el que hayas dejado el lápiz. Quienes para funcionar necesitan orden, razona, no suelen tolerar la incertidumbre. Las personas desordenadas en ocasiones resultan poco eficientes, pero su capacidad de improvisación frente a los imprevistos reequilibra la balanza.

Testado en seres humanos

Señala la psicóloga Alicia López de Fez que el rechazo al desorden ajeno es instintivo. Desde las células a las bandadas de pájaro, la naturaleza guarda una armonía. Cuando él reina, las personas actúan como se espera que actúen. Lo concluyó Kathleen Vohs, doctora en Psicología en la Universidad de Minnesota, tras pedir a un grupo encerrado en una sala desordenada y otra limpia que inventaran nuevos usos para pelotas de ping-pong. Las ideas de los primeros resultaron más innovadoras. Convirtieron las pelotas en cuñas para sillas cojas, en lugar de disfrazarlas de bolas de beer pong, el juego de origen americano en el que los vasos llenos de cerveza hacen de palas. El proceso mental que se acciona al permitir el desorden resquebraja lo predecible.

Buena gente

El estudio de la doctora Vohs, publicado en la revista Psychological Science, demostró que los participantes se decantaban por aperitivos sanos si se los ofrecían tras un tiempo en una habitación ordenada. Las donaciones a ONG que les pidieron también fueron más cuantiosas que las del grupo de la habitación desorganizada. La rectitud en el entorno empapó hasta las ideas. Tim Harford, autor de El poder del desorden, recuerda que “vemos las oficinas de Silicon Valley y creemos que ese orden es la innovación. Pero no, eso es lo que pasa cuando has conseguido un montón de dinero tras haber innovado”.

Artificios

Alex Haslam y Craig Knight, doctores en Psicología de la Universidad de Exeter, al sur de Inglaterra, dividieron un grupo de voluntarios en cuatro y a cada uno le asignaron un ambiente de trabajo. Uno minimalista, otro decorado con plantas y los dos últimos configurados como espacios limpios que serían adornados a gusto individual. En uno de ellos, la decoración fue interrumpida y el orden impuesto. La productividad se desplomó. En el minimalista era baja desde el principio. Los mejores resultados se obtuvieron en el entorno libre.

Artificios

Las cosas se acumulan y, por uso, las más urgentes quedan en la superficie. Como un ordenador, señala Harford, que deja las apps y los documentos menos utilizados al fondo de sus sugerencias. Para el doctor Antón, “hay que buscar un punto óptimo de organización en el que nos podamos mover y que irá variando”, En el tiempo que se tarda en encontrar algo, en cuánto entorpezca la vida, indica la doctora López de Fez, está el límite. El desorden, explica, no es sinónimo de descontrol. Solo debe serlo de flexibilidad. En las ideas y en la actitud.

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