Por tu cara bonita: así influye tu aspecto en tu salario

Los ojos son el espejo del alma y la cara (y la talla del pantalón), la puerta a un salario inflado. El instinto y el prejuicio prefieren la belleza. También en la oficina.

De izquierda a derecha: Christina Hendricks, Elisabeth Moss y January Jones en una escena de 'Mad Men'.

El tatuaje del empeine quedaría al descubierto cuando llevara el uniforme femenino. Incumpliría las normas. En julio del pasado año, una aspirante a psicóloga militar fue expulsada de las pruebas físicas y el caso llegó a la prensa. En nuestra jurisprudencia, solo la necesidad, según el Tribunal Constitucional, justifica la intromisión en la imagen del trabajador. Por eso el Tribunal Supremo de la Comunidad Valenciana dio la razón a una empresa de carga y montaje que no renovó el contrato de un trabajador con obesidad: sus condiciones físicas le impedían desarrollar su cometido laboral. En 1999, el Tribunal Supremo falló a favor de Iberia ante una aspirante a auxiliar de vuelo contrariada porque la compañía aérea exigía "buena imagen" a su tripulación. La sentencia dictaminó que el concepto respondía a criterios del "sentir común", a no poseer "una excesiva circunferencia abdominal ni un semblante de adefesio". El aspecto físico interfiere. En la contratación y en la remuneración. Los dos factores determinantes, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), son la obesidad y la forma de vestir.

Las prefieren rubias

Según el barómetro de la OIT sobre la percepción de discriminación en el trabajo, el 8% de los desempleados se sienten señalados por su físico. Ellas con mayor frecuencia que ellos. Las que padecen sobrepeso u obesidad, ocho veces más que las de un índice de masa corporal normal. En Francia, la discriminación por aspecto físico en el ámbito laboral aparece recogida en el Código del Trabajo desde noviembre de 2001. A la legislación española se le escurre. En las propuestas de las leyes de igualdad total de los últimos gobiernos socialistas, los nuevos motivos discriminatorios considerados son los de enfermedad e identidad sexual. Y en el trabajo, aunque la entrevista determina, la imagen del C. V. filtra. En la Universidad Carolina de Praga investigaron con currículos con fotografía: individuos con estudios y experiencias similares solicitaron el mismo puesto de trabajo. Tras ponerse en contacto con 990 empresas, los atractivos obtuvieron un 14% más de llamadas para concertar una entrevista. Y el guapo que la consigue acaba cobrando más. Para el estudio La belleza del mercado, los economistas Daniel Hamermesh y Jeff Biddle cruzaron ingresos y valoraciones de la belleza física. En 1993, los atractivos ganaban hasta un 10% más que el resto. En 2016, un 20%. Y de acuerdo con Jean François Amadieu, sociólogo, las rubias cobran incluso un 7% más que las morenas.

El capital de la belleza

El efecto halo explica la propensión a beneficiar la belleza. Según el psicólogo Edward Thorndike, un rasgo concreto influye en la percepción del resto. La belleza ejerce de paraguas, sesga la interpretación de la realidad. De acuerdo con el Instituto de Análisis Social y Económico de Praga, la asociación positiva entre belleza e ingresos inflados no desaparece ni siquiera cuando se tienen en cuentas las características individuales o el ambiente social. Los guapos son más propensos a mejorar su estatus socioeconómico. En los últimos 30 años, las mujeres más que los hombres. Para la socióloga Catherine Hakim, el capital belleza resulta tan relevante en los procesos socioeconómicos como el trasfondo cultural.

La otra cara

Pero llevar la hoz que les despeja el camino produce ampollas. El revés del prejuicio engarza el machismo y la zoquetería. Hace ocho años, la empleada de un banco de Manhattan fue despedida por ser "demasiado" cautivadora. Sus maneras, alegaron, perturbaban a sus compañeros masculinos. Cinco años más tarde, un tribunal de Iowa aceptó el despido de una enfermera por resultar "irresistiblemente atractiva" para su jefe. Y de acuerdo con una investigación de la socióloga Anke von Rennnenkampft, las guapas se enfrentan a preguntas más duras en las entrevistas presenciales. Las medidas que paliarían los dos lados del efecto halo, concluyen en la Universidad Carolina, deberían anudar una legislación que proteja de la discriminación y una difusión activa que asegure que los empresarios conozcan qué pueden exigir y los trabajadores, a qué se enfrentan.

Charo Lagares

Charo Lagares

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

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