Esta es la hora del día a la que deberías trabajar según tu cronotipo

Aprovecha tu jornada laboral creando rituales de mañana y tarde, identificando tu cronotipo y ciclo de trabajo, comunicándote con tu equipo de forma ágil y aprendiendo a poner límites para descansar. Aquí nuestros 'tips' expertos para conciliar mejor al teletrabajar.

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La situación crítica que vivimos actualmente ha forzado a millones de profesionales a trabajar desde casa. La buena noticia es que, bien implementado, el trabajo en remoto aumenta la productividad de los equipos en un 20% ya que, entre otros factores, reduce los desplazamientos e interrupciones (en situaciones normales los niños estarían en el colegio) y facilita la concentración. Además, mejora nuestro bienestar y satisfacción al permitirnos conciliar mejor la vida personal y tener mayor flexibilidad horaria. Aunque, como hemos podido comprobar, el teletrabajo también tiene sus sombras. La clave está en adoptar hábitos y métodos de trabajo que impulsen tu capa- cidad de concentración y te permitan aprovechar tu jornada laboral.

 

Productividad laboral

Ritual matutino

"Si ganas la mañana, ganarás el día", dice el conocido autor y empresario Tim Ferris. Comienza la mañana como si fueras a la oficina para activar tu cerebro y prepararlo para trabajar. Dúchate y vístete; nada de trabajar en pijama. Hay numerosas maneras de empezar bien el día, aquí enumeramos cinco de las más recomendadas. La clave para transformar estas acciones en hábitos es la consistencia, por lo que lo mejor es adoptar un hábito cada vez. El camino se hace al andar.

Haz la cama

Como dijo el famoso almirante William McRaven: "Si haces tu cama todas las mañanas, habrás cumplido la primera tarea del día. Te dará una pequeña sensación de orgullo y te motivará a realizar otras tareas".

Muévete

El fundador de Starbucks comienza el día con un paseo en bici, el de Twitter dice que los 10 km que corre cada mañana son sin duda su mejor inversión, el director de Apple va al gimnasio religiosamente... Las personas más productivas suelen ejercitarse al comenzar el día para activarse y disfrutar de los beneficios del deporte durante el resto del día.

Escribe un diario

Planificar el día haciendo una lista de prioridades, ponerte un objetivo y enumerar diariamente tres cosas por las que das las gracias te ayudará a empezar el día con energía positiva, foco y claridad. Recuerda programar la tarea más grande o importante en tus picos de energía, que suele ser por la mañana, y las menos importantes para cuando tu energía esté más baja.

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Gestiona tu energía

¿En qué momento del día trabajas mejor?

El cronotipo es la predisposición natural que cada persona tiene a experimentar picos de energía o momentos de descanso según la hora del día. Determina en qué momento del día estamos más despiertos y por lo tanto somos más productivos. El psicólogo estadounidense Michael Breus propone cuatro cronotipos y sugiere que organicemos nuestra agenda diaria en función de nuestros ciclos circadianos para ser más productivos y felices:

El oso
Constituyen el 50% y el 55% de la población, y el horario de empresas gira en torno a ellos. Depende del ciclo de la luz natural y necesita dormir alrededor de 8 horas. Sus picos de energía se encuentran entre las 10am-11am y las 6pm-7pm.


El león
Constituyen el 15% de la población. Les gusta levantarse pronto y suelen estar exhaustos al final del día. Necesitan realizar la mayoría de sus tareas por la mañana, cuando están más activos.

El lobo
Constituyen entre el 15% y el 20% de la población. Funcionan mejor al final de la tarde y por la noche, y les cuesta levantarse pronto.


El delfín
Son el 10% de la población. Suelen tener insomnio, son personas muy nerviosas que se mantienen activas durante todo el día.

Según explica Breus, esta discrepancia entre horarios viene de nuestros antepasados, cuando las diferentes tendencias horarias eran primordiales para la supervivencia de la especie en las cuevas: mientras los osos dormían, los lobos vigilaban si había algún peligro, los delfines mantenían un sueño ligero para despertarse si surgía algún problema y los leones relevaban a los lobos a primera hora de la mañana. En thepowerofwhen-quiz.com, Breus ofrece un test para identificar el cronotipo y organizar la agenda en función del mismo.

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¿Cuánto dura tu concentración?

El investigador Nathan Kleitman descubrió que nuestro cerebro solo puede trabajar entre 90 y 120 minutos antes de necesitar un descanso. Observa el tiempo que tardas en concentrarte al comenzar una tarea, cuánto tiempo puedes permanecer concentrado y cuándo empiezas a distraerte (es el momento donde entraría la pausa). La suma de este tiempo constituye tu ciclo de trabajo. Al planificar tu día, organiza las tareas en ciclos de trabajo. Si 90 minutos no se ajusta a tu estilo laboral, prueba la técnica de Pomodoro: trabaja durante 25 minutos y descansa 5. Tras repetir tres veces este proceso, toma un descanso de 15 minutos y vuelve a empezar. La habilidad para concentrarnos es como un músculo y cuanto más nos entrenemos, más aprovecharemos el tiempo. Apps como Toggl te ayudarán a potenciar tu productividad identificando en qué inviertes el tiempo y creando informes sobre tus ciclos de concentración.

Descansa con pausas activas

El ser humano utiliza funciones cognitivas, físicas o emocionales según el tipo de actividad. Al descansar de una tarea, es importante cambiar de función. Si estás trabajando en algo que necesita mucho razonamiento, en el descanso deberías de desconectar del lado cognitivo paseando, escuchando música, haciendo ejercicios de respiración, hablando con alguien o desarrollando cualquier actividad que ponga a trabajar otra función del cerebro. Basta con desconectar entre 5 y 15 minutos para volver a empezar el ciclo de trabajo. Levantarte periódicamente, además, evitará lesiones de espalda y otros problemas crónicos.

 

Ritual vespertino

La clave de la productividad es aprender a lograr el equilibrio entre tu vida personal y profesional, por lo que es importante dejar tiempo para otros planes.

  • Establece una hora de cierre: Acepta que siempre hay más trabajo que tiempo disponible y aprende a perdonarte por no haber terminado, comprometiéndote a mantener una hora de cierre. Termina en alto cuando se acerque la hora, termina con una tarea con la que disfrutes para irte con actitud positiva.
  • Ordena el espacio de trabajo: Crear un rincón dedicado exclusivamente a trabajar ayuda a dividir el tiempo en tareas laborales y vida personal aunque trabajemos desde casa. Mantenlo limpio y ordenado y evita el sofá o la cama, pues inconscientemente nos distraemos más.
  • Restrospectiva: Anota cómo ha ido el día y qué te ha quedado por hacer. La intención es vaciar la mente para poder desconectar hasta el día siguiente.
  • Desconecta: El 95% de las personas usa algún dispositivo electrónico hasta 1 hora antes de irse a la cama, hábito que perjudica el ciclo del sueño pues la luz artificial nos desvela. Aprovecha las últimas horas del día para desconectar y realizar actividades más creativas para empezar al día siguiente con energía y buen pie.
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Gestiona proyectos de forma más ágil

Al igual que es importante que planifiques tus objetivos personales, cuando trabajas en equipos deslocalizados la planificación se vuelve crítica para el buen desarrollo de los proyectos. La metodología ágil permite gestionar proyectos de forma productiva, asegurando una colaboración óptima entre compañeros.

Con los retos de equipo identificados por el líder cada dos semanas, cada miembro es responsable de establecer y cumplir sus propios objetivos. Los lunes se realiza un Sprint Planning (reunión para organizar y priorizar cada tarea) y en los Dailies (reuniones diarias de 15 minutos) se van comentando los avances. Finalmente, en la retrospectiva al final de la semana y con un orden estructurado, cada miembro del equipo comparte aprendizajes y puntos de mejora. Existen muchas aplicaciones de gestión de equipos virtuales que invitan a trabajar con esta metodología, entre ellas Trello, Asana o Monday, que permiten visualizar el flujo de trabajo del equipo y ver si la tarea que se tiene que llevar a cabo está en proceso de realización o se ha completado.

 

Comunica con eficacia

La comunicación es uno de los mayores retos al trabajar en remoto, pues al no estar presentes físicamente, puede ser fuente de malentendidos. Potencia tu comunicación verbal y no verbal para comunicar de forma clara, precisa y concisa en reuniones virtuales y a través de cualquier otro canal. Al escribir, por ejemplo, el uso de iconos permite transmitir la emoción que se pretende. Identifica un canal para cada finalidad: Slack o Teams para chatear sobre el trabajo diario, Whatsapp para las buenas noticias y el buen rollo, Zoom para videoconferencias... Mantén la información actualizada y de fácil acceso a todos los miembros del equipo en softwares de gestión de conocimiento y repositorios como Google Drive, One Drive o Sharepoint.

Y, por encima de todo, cuídate. Come para nutrirte, duerme bien, mantén una buena postura al trabajar para no lesionarte. Uno de los mayores beneficios de ser productivos es el tiempo que ganamos. Utiliza este tiempo para crecer profesionalmente y personalmente. Trabaja en tus aficiones, pasa tiempo con tu familia, lee un libro... Recuerda que trabajas para vivir, y no al revés.

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