¿Te atreves a irte a tu hora del trabajo?

Mariano Rajoy ha propuesto que el horario laboral máximo hasta las 18 horas. Sin embargo, una gran traba está en los propios empleados y su obsesión por no irse antes de que el jefe lo haga. Te ayudamos a acabar con el presentismo o lo que se denomina “el horario religioso”.

¿Te atreves a irte a tu hora del trabajo?

¿Qué es el horario religioso? Así se llama irónicamente a “entrar cuando Dios manda y salir cuando Dios quiere”… aunque aquí Dios se puede traducir por el jefe. Ya que las ganas que tenga nuestro superior de irse a casa siguen marcando el fin de nuestra jornada laboral.

La propuesta de Rajoy de salir a las 18 horas tuvo enseguida eco en la prensa extranjera: “España está lista para poner fin a la siesta y unirse así al siglo XXI”, ironizaba The Independent. Sin embargo, es un tópico falso: los españoles trabajamos muchas más horas que nuestros vecinos. Según la propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), los españoles trabajaron una media de 1.690 horas en 2011, mientras que los alemanes apenas alcanzaban los 1.413 y los daneses las 1.500.

Los españoles trabajamos más horas que los alemanes

presentismo

Pero algo de razón tienen medios como The Independent: esas horas no son rentables. El Eurostat –la oficina de estadística de la Unión Europea- afirma que la productividad por hora de los españoles es de 107,1 puntos: los alemanes tienen 124,8 y los belgas 132,5.

El problema está en los horarios: Alemanes y Belgas entran a trabajar mucho antes y acaban hacia las cinco de la tarde. Adiós a los parones de una o dos horas para comer. ¿Podrías prescindir de ellos?

La mayoría sí y nos haríamos más eficaces: con la jornada continua la productividad se incrementa un 6,5% respecto a la jornada partida. Este aumento llega al 9% en el sector de los servicios. Se ahorra luz, se limitan los desplazamientos y, además, se puede conciliar mejor. El portal Let’s Beer! asegura que incluso “tendríamos más relaciones sexuales”.

Al vivir bajo el miedo de la “jornada presencial” los trabajadores se hacen menos eficaces, ya que saben que tienen que estar muchas horas “calentando la silla”, como se dice coloquialmente. Además, según datos de Let’s Beer!, se acabaría con el absentismo injustificado: “1 de cada 3 españoles confiesa haber utilizado una excusa falsa para escaparse antes del trabajo”.

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