Un amor para la jefa

En su empresa, Verónica Alcanda se encarga de buscar parejas usando técnicas y criterios de headhunting. hay muchas poderosas entre sus clientas.

Verónica Alcanda

En su empresa, Alcanda Matchmaking, Verónica Alcanda aplica todos sus conocimientos como experta en recursos humanos para encontrar a la persona perfecta para sus clientes. Ellos pagan 3.000 euros por seis meses de sus servicios y le piden un perfil detallado. Ella les organiza entrevistas con los candidatos que encuentra, y rara vez se equivoca. Pero el objetivo de Alcanda Matchmaking no es cubrir vacantes de altos puestos ejecutivos, sino que sus clientes se enamoren. La suya no es una página de contactos, ella busca compatibilidades para sus clientes entre sus afiliados (afiliarse es gratis) o, en su defecto, por todo LinkedIn, una red social de contactos profesionales que también es muy útil para averiguar el estatus y los intereses de una persona. "Nunca presento a un cliente a más de una persona a la vez, eso sería jugar con sus sentimientos. Esto no es una página de contactos de Internet. Te pongo un ejemplo: el otro día leí que Tinder es como un bar de solteros que nunca cierra. Esto es distinto, mis clientes quieren compartir, hacer planes, enamorarse". Ella maneja todos los datos de clientes y afiliados para que nada se filtre y se compromete a concertar un cierto número de citas con candidatos compatibles.

El 60% de sus clientes son mujeres, han llegado a ser el 80%, y todas tienen un altísimo perfil profesional, nivel económico, mundo y poder. Verónica goza de una perspectiva privilegiada para opinar y su conclusión es que todos estos factores no hacen a una mujer más atractiva, sino todo lo contrario. Ella contacta con las personas que juzga que pueden encajar con sus clientas a través de un mensaje, normalmente de LinkedIn. El asunto es "¿Quieres enamorarte?". "Hay que tener muchísimo tacto, no sabes si estás escribiendo a una persona casada o con pareja", explica. "Cuando busco hombres para mis clientas y les contacto, ellos normalmente se muestran reticentes y desconfiados, no les gusta ser cazados, les hiere en el ego. Por el contrario, las mujeres entienden enseguida lo que les cuento y, si no están disponibles, siempre llega el ‘pero tengo una amiga que…".

El trabajo es la principal causa de la soledad de sus clientas. "Su edad media es de 40 años, son atractivas y prácticamente todas tienen cargos importantes. O bien se han divorciado, muchas veces porque han dedicado demasiadas energías al trabajo, o bien no tienen pareja por la misma razón". ¿Cómo es posible que los hombres desconfíen de un hada madrina casamentera que sale de la nada para organizarles una cita con, por ejemplo, una diplomática o la CEO de una multinacional? "Por supuesto, les gusta el dinero y la capacidad de influencia, pero no tanto que su pareja lleve la voz cantante en un entorno social". Entre las afiliadas también hay mayoría de mujeres.

Tanja es clienta suya, tiene un negocio propio, es sueca y ha vivido en Estados Unidos, India y varios países nórdicos. Ha recurrido a Verónica porque no tiene demasiada suerte en el amor. "Encuentro que hay mucha diferencia entre los hombres en España y, por ejemplo, en el norte de Europa. Se da por hecho que ciertas cosas, como que ganes más dinero que él, están superadas, pero en muchísimos casos no es verdad". Según la experiencia de Verónica y el testimonio de Tanja, el poder, lejos de ser un afrodisiaco, es aún un obstáculo.

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