Valeria Domínguez, esta mujer ve el futuro

Cosmopolita y culta, la directora de Ecommerce & Omnichannel de Adolfo Domínguez sabe la fórmula para hacer nuevos negocios con amabilidad

Valeria Dominguez

A media entrevista la grabadora de pilas se para. Un clásico del periodismo del siglo pasado que yo insisto en perpetuar en el XXI. "No te preocupes, lo grabamos con mi iPhone y luego te lo mando", Valeria Domínguez al rescate. Salvado por la campana. Tiene gracia, pero también mucha lógica, que una auténtica licenciada en Ingeniera Robótica Industrial por la  canadiense Universidad de Queen's me saque de este apuro tecnológico.

Por la puerta del saloncito VIP de la flagship store de Adolfo Domínguez en Madrid (Serrano, 5), donde estamos ahora mismo solucionando lo de la grabación, asoma su perra Lola, una bichón maltés de pelo blanco, impecable, que me recuerda que debería llevar a Terry, mi schnauzer enano, a la peluquería porque de tanto retozar parece un león despeluchado. "A la perra –dice Domínguez– me la llevo muchas veces a las oficinas que montamos en un loft de Atocha, hace dos años. Somos una empresa dog friendly como Google o Amazon. Muchos compañeros traen el suyo también y el ambiente que se crea es maravilloso. Los perros generan corrientes de simpatía, relajan y desestresan". A Lola, su dueña la pone cada mañana en la cesta de la bici y juntas cruzan El Retiro camino de Atocha. "Soy una privilegiada por ello. Mientras pedaleo, además, escucho un audiolibro, por un solo auricular, eso sí, porque el otro no me lo pongo no vaya a ser que nos accidentemos –ríe–. De este modo llego en plena forma a trabajar". Mens sana in corpore sano.

Bajo un aspecto y una voz dulcísimos se esconde una fiera de los negocios, una auténtica ejecutiva. Valeria Domínguez, la hija mediana de Adolfo Domínguez, es vegana y se alimenta a base de granos integrales, fruta que se trae de Galicia y de una pócima de habas que ella misma cocina en una olla durante ¡nueve horas! "Están deliciosas". Ha viajado por medio mundo en plan mochilera, es ahorradora, pero una gran consumidora de cultura. Una mujer nómada con una tendencia realmente sorprendente a cambiar de casa: "en Nueva York me cambié seis veces de apartamento en ocho años; en Miami, dos veces en dos años, igual que en Orense, que lo hice dos veces en otros dos... Soy inquieta, aunque en mi actual piso en Madrid llevo tranquila dos años. Me gusta Madrid, la gente es amable y sofisticada, pasan muchas cosas y tiene una actividad cultural de mucho nivel". También es muy aficionada a los documentales –"cuando me levanto siempre tengo uno de fondo acompañándome mientras me arreglo"–, a las conferencias TED –"en las que aprendes que comunicar no es sobreinformar, sino persuadir"– y se ha leído varias veces un libro que se llama Quiet, de Susan Cain, un best-seller en Estados Unidos cuyo subtítulo vendría a ser una cosa así como "el poder de los introvertidos en un mundo que no para de hablar". No es de extrañar que cuando le pregunto por su actual aplicación de móvil favorita me diga que una que le acaba de mandar una amiga, que se llama Whisper,  "en que la gente, de forma anónima, cuenta aquello que no se atreve a decir en voz alta". Pero de  los susurros debemos pasar a los negocios.

¿Cuál es el secreto de su éxito? ¿Cómo ha conseguido que las ventas de adolfodominguez.com hayan aumentado desde su llegada, en 2011, un 911%?,  "Jugando el partido –dice Valeria–, algo que muchas marcas de nuestro mismo sector no han hecho todavía. Cuando llegué, planteé la posibilidad de hacer las cosas para un mundo de hoy, sin mirar atrás, sin pensar cómo se hacían las cosas antes que yo. Consultamos el móvil una media de 150 veces al día. El escenario ha cambiado. El nuevo departamento de ecommerce –unas 30 personas– ha demostrado a los diseñadores que la web es su mejor escaparate. Tenemos comprobado que las prendas que más se clican online, aunque no se compren en la web, serán un éxito de venta en tienda. El cliente es el que marca el ritmo, va muy por delante de nosotros, quiere velocidad y es exigente, él es el que lidera este cambio. De media se pasa unos ocho minutos en nuestro sitio, que es mucho, lo cual demuestra que le estamos entreteniendo, que tiene una buena experiencia, porque la moda también es ocio. Si además compra, fantástico, pero lo importante es que nos permita  mantener una buena relación junto a él, que nos deje conocerle para poder ofrecerle así algo que le interese realmente". ¿Una mujer de éxito? "No pienso en eso, solo pienso en lo siguiente, en lo que está por venir".    

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