Segundo encuentro de #MujeresdelaSanidad: las claves de la conciliación

Marie Claire y Gaceta Médica se han vuelto a reunir a través de la iniciativa #MujeresdelaSanidad. En esta ocasión, diez profesionales sobresalientes del ámbito de la salud intercambiaron experiencias y pareceres en busca de un objetivo común: encontrar el camino hacia la conciliación real.

En este debate el turno de palabra sí se respetaba. Las voces no se aplastaban, las manos no sacaban libros ni libretas de debajo de la mesa. Las participantes cedían el turno de micrófono con orden y concierto. La forma coincidía con el fondo: lo que buscaban era equilibrio. El necesario entre la vida profesional y la personal. En el segundo encuentro de Mujeres en la Sanidad  (puedes seguir todas sus acciones en redes desde aquí: #MujeresdelaSanidad), diez profesionales sobresalientes de los ámbitos públicos y privados de la sanidad en España intercambiaron experiencias, pareceres y propuestas para alcanzar la conciliación real. 

María Pardo de Santayana, directora de Marie Claire, se encargó de presentar y moderar el acto. Trazó la línea de arranque: resulta sorprendente, inició, la pervivencia de las dificultades de conciliación en el ámbito de la sanidad, donde el porcentaje de mujeres se dispara. ¿Cuánto tiempo más, creían, se mantendrán?

Paula Gómez Angulo, directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid, veía un final. Está cerca. Estamos, de hecho, ya en él. “Si el siglo XX fue el de los derechos de las mujeres”, apuntó, “el XXI es el de la conciliación y la corresponsabilidad, esenciales para acabar con la brecha salarial y la renuncia a la maternidad”.

Para Menchu López-Lavid, public affairs and patients advocacy lead de Bristol-Myers Squibb en España y Portugal, quizá la idea de la conciliación sea un espejismo. La palabra, señaló, nos remite a conceptos, no a realidades. Que la vida profesional y la personal se acoplen en inmaculada armonía resulta inalcanzable. Solo frustra y crea un ideal. A lo que debemos es a alcanzar la autogestión y acabar con el español deporte del calentamiento de sillas: el presentismo.

 Y en esa línea, apuntó, el teletrabajo se convierte en una herramienta fundamental. Es consciente de que quien se adhiera a él sufrirá todos sus efectos: ganará autonomía y, en cierta medida, perderá oportunidades de ascenso. El primer paso es, por tanto, el autoanálisis. ¿Qué queremos? ¿Qué necesitamos? Debemos poner en orden nuestras prioridades. La reflexión desbloquea el acto.

Deberá proceder de las dos partes: empresas e instituciones deben preocuparse por sus empleados. Carmen García Insausti, secretaria general de la Sociedad Española de Hematología y Hematoterapia, recordó la importancia de la atención a los profesionales de la sanidad. Ellos, que la prestan, también necesitan cuidar su estado de salud mental. Ana Dávila-Ponce de León, directora general de Humanización de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, reconoció diferencias según la esfera de trabajo. En la etapa asistencial, reconoció, le fue más fácil conciliar que en la etapa política. “Desde la administración intentamos poner armas para favorecer la conciliación”.

Para la conciliación, coincidieron, el cambio de paradigma debe introducirse en el colegio. A Natacha Bolaños, de la Asociación General de Pacientes, le costó detectar su propio éxito: debía devolver antes el valor a su vida personal. Tuvo que pasar por varias empresas hasta encontrar una que lo tuviera en cuenta. No todas son conscientes de que la productividad desbordada no implica calidad.

Ahora, añadió Ana Morales, directora de recursos humanos de Janssen España, parte de la responsabilidad de las mujeres es procurar que quienes quieren de verdad conciliar puedan también progresar. En nuestro equipo, explicó, la conciliación efectiva no puede suponer un impedimento para el desarrollo de una carrera de éxito.

Porque debemos poder estar pendientes de nuestras vidas personales y, sobre todo, de nosotras mismas. Se trata de un equilibrio de la persona y, por ende, de la sociedad.

La palabra correcta, puntualizó Pilar Redondo, directora de planta de producción de Takeda en España, quizá sea “corresponsabilidad”. En su equipo, quien necesita quedarse en casa para rematar un proyecto y trabajar sin interrupciones puede hacerlo.

 De una idea cercana habló Bárbara Fernández, gerente asistencial de atención hospitalaria del servicio Madrileño de Salud. Entiende la conciliación como libertad. La corresponsabilidad, por su parte, debe ser un acuerdo entre hombres y mujeres.

También debe existir uno entre lo que debemos hacer y lo que queremos hacer. La ambición es sana, recordó Concha Marzo, directora de corporate, public and goverment affairs de Novartis en España, pero también lo es conservar la motivación y la capacidad de disfrutar. Para avanzar, que las mujeres tengan modelos a seguir es fundamentales. Casi tanto como mantener una agenda de contactos viva y la flexibilidad horaria.

López-Lavid recuperó el micrófono. Debía reconocer algo. Quería entonar un mea culpa: es consciente de que en ocasiones va de camino a una reunión, pero ya está pensando en qué deja en casa de comer. Siente que es su responsabilidad, pero sabe que su familia podría apañárselas sin su atención constante. Son mayorcitos. Las mujeres, apuntó, deben aprender a salir de la vorágine

También a Núñez le quedaban en la manga una reflexión. No todas las mujeres quieren ascender. Hacerlo implica una mayor carga de trabajo, o sea, de tiempo, que solo se extrae de la vida personal. En ocasiones son ellas las que prefieren quedarse como están. Es una cuestión de prioridades. Aunque también, a veces, de confianza en nosotras mismas. “Es en lo que debemos trabajar. Tenemos cualidades de serie, como la empatía o la más rápida gestión de los imprevistos, que nos benefician”.

 

Con ellas

Las siguientes compañías apoyan y participan de los objetivos de #MujeresdelaSanidad: Abbvie, Amgen, BMS España y Portugal, Boston Scientific, Grünenthal, GSK, Merck, MSD, Novartis Farmacéutica, Pfizer, Rovi, Sanofi, Stada, Takeda Iberia.

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