¿Quiénes se encargan de ordenar la agenda de los mejores 'influencers' de España?

En Soy Olivia, el número de seguidores sobrepasa los 20. La agencia de representación de 'influencers' reúne en sus filas nombres como el de María Pombo, María Fernández Rubíes o Grace Villarreal.

A Daniela C. Rodríguez y Javier García-Gallo la palabra “influencer” no les chifla. No termina de convencerlos. Pero ellos saben manejarla. Es su trabajo. Quizá por eso se decantan, a menudo, por “creadores de contenido”. Los fundadores, y cabezas pensantes, de Soy Olivia lideran una de las agencias de representación de influencers más importantes de España. En su planificación de tareas aparecen, a diario, los nombres de María Pombo, María Fernández Rubíes o Tomás Páramo.

La agencia comenzó a andar hace algo más de cinco años. El matrimonio, de origen venezolano, ha logrado darle forma a parte de un mercado que, entonces, poseía contenido, pero carecía de esqueleto. No contaba, apuntan, con una regulación, ni legal ni financiera. En Soy Olivia le han dado la columna vertebral y los músculos. Era, reflexiona García-Gallo, lo que buscaban los protagonistas, las marcas que los buscan y la industria de la publicidad. Las formas han quedado ahora delimitadas.

La fuerza, la fibra y músculo de la industria es el “contenido”, las publicaciones digitales, los vídeos en YouTube y los posts en Instagram. Soy Olivia no solo gestiona y traza lazos entre firmas y nombres. Soy Olivia también desarrolla estrategias. Es la segunda de sus patas. En la agencia planifican e idean la gestión del contenido digital. Se alían con sus representados para elaborar propuestas que quiebren la rutina de Instagram. La creatividad busca con ellos deshacerse de las trampas de las tendencias. Se escapan de la norma para lograr sobresalir.

El objetivo de exprimir la creatividad es uno: escalar posiciones. Y el secreto, en este caso, se esconde en el enfoque. Las estrategias se planean de acuerdo al receptor de las campañas. Los impulsos personales se sientan en el banquillo. El centro es la audiencia. El acierto consiste en saber cambiar de piel. La del público es, en este caso, la que importa. El espectador domina. Soy Olivia se adelanta a las emociones y las percepciones. En su lista de tareas, una queda destacada: el deber se cumple cuando quienes están al otro lado de la pantalla entienden, de verdad, los valores y las misiones de la marca (o del creador de contenido) con la que trabajan.

Adecúan las propuestas al perfil de la marca que busca el rostro y el nombre sus representados. Se adaptan, con ellos, a la necesidad del nuevo cliente. Las campañas protagonizadas por Grace Villarreal, María García de Jaime, Marta Pombo o Natalia Coll llevan, en el reverso, su sello.

Y junto al sello, un eslogan que ejerce de declaración de valores: “No solo somos perfiles. Somos personas”.

Continúa leyendo