Así celebra la infanta Cristina su San Valentín más triste

Tras 24 años de matrimonio, la expareja pasará su primer día de los enamorados por separado.

Sola. Con su hija Irene, de dieciséis años, en el colegio. Teletrabajando frente al ordenador en su lujoso piso del centro de Ginebra, la ciudad en la que soñaba con retomar su nueva vida de familia junto a Iñaqui en tan solo unos meses, cuando le dieran la libertad condicional. Este 14 de febrero, día de San Valentín, nada va a ser como esperaba la infanta Cristina. Su vida y sus planes se han derrumbado en apenas un mes y toca recomponer el destino.

De momento, una traición, una mujer y un comunicado los separan. No hay papeles oficiales ni trámites de separación iniciados, pero si un parón al que han llamado “interrupción” como antesala a lo que previsiblemente será un divorcio. Doña Cristina de Borbón e Iñaqui Urdangarin siguen siendo un matrimonio a efectos legales, pero solo legales. Su realidad es la de una pareja rota por el engaño.

La hermana del rey Felipe VI ha enarbolado la bandera del amor hacia Iñaqui desde aquel 4 de octubre de 1997 en el que, ante Reyes y príncipes herederos, pronunció un ‘sí quiero’ que ha mantenido hasta hoy. La imputación en un escándalo de corrupción sin precedentes, el banquillo de los acusados, el juicio popular en el mundo entero, el daño a la Corona, la abdicación de su padre el rey Juan Carlos, la cárcel de su marido… Nada ha sido motivo suficiente para que la infanta Cristina haya dejado de decir ‘sí quiero’ al padre de sus cuatro hijos en estos 24 años de unión. Cada San Valentín ha sido una reafirmación en el amor eterno que le juró en la catedral de Barcelona.

Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin
Gtres

Hoy, incluso, la infanta Cristina conserva en su mano izquierda la alianza que Iñaqui le puso aquella mañana de su boda, tal y como ha podido mostrar la revista ¡Hola! en las primeras imágenes tomadas tras su separación. Una mujer cabizbaja, seria, sola y pensativa al regresar de reunirse con su padre, el rey Juan Carlos, en Abu Dabi para terminar de decidir sobre su futuro lejos de Iñaqui.

A mil kilómetros de Suiza, en Vitoria, Urdangarin vive un 14 de febrero muy diferente. Arropado por su madre, Claire, con la que reside desde que le concedieron el tercer grado, y cuatro de sus hermanos, pasará las primeras ocho horas del día a pocos metros de la mujer por la que ha roto su familia, Ainhoa Armentia. Juntos, comparten jornada a diario en el despacho de la asesoría Imaz en el centro de la ciudad guipuzcoana. Desde las ocho de la mañana hasta pasadas las cuatro de la tarde, Iñaqui y Ainhoa permanecen en su puesto de trabajo con sus discretos compañeros como únicos testigos.

Iñaki Urdangarin
Gtres

Al terminar la jornada, cada uno regresa a su domicilio. Al menos así sucede desde que saltó el escándalo. El 19 de enero, la confirmación de su romance en la portada de la revista Lecturas dio al traste con su discreción y destapó su gran secreto. Desde entonces, no han dejado verse juntos en ningún sitio público, lo que a muchos les ha llevado a pensar en un distanciamiento que de momento nadie confirma. Pocos recuerdan que se ven a diario, mesa con mesa.

Urdangarin, que aún cumple condena por el caso Noos, ha vuelto a sus raíces y, en Vitoria, se siente querido, protegido y arropado. Una situación que llega después de casi dos años de prisión. Paradojas del destino, el hogar que le aguardaba en Ginebra se ha quedado vacío. La Infanta ha visto volar del nido a sus tres hijos mayores, Juan, Pablo y Miguel, y en breve lo hará Irene, cuando dentro de dos cursos inicie estudios universitarios. La ciudad a la que la familia se mudó huyendo del escándalo de Noos, se ha convertido en una cárcel de oro para la hija de los Reyes Eméritos. Lejos de su familia, de sus amigos, de sus raíces… y también del hombre por el que lo dio todo y que ahora está más cerca de otra mujer y de una nueva vida muy lejos de la que habían planeado.

Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin
Gtres

El escenario del futuro de doña Cristina pasa por demasiadas decisiones en estos momentos. Por ahora, una “interrupción del matrimonio” es todo lo que tiene claro. Lo demás, vendrá poco a poco.

Sandra Aladro

Sandra Aladro

Aterricé hace 27 años en la prensa del corazón y ya se más de las vidas de algunos que de la mía propia. Despistada para lo mío, no se me escapa detalle de lo ajeno desde que en la agencia Korpa aprendí a observarlo todo. Al frente de la agencia de noticias Gtres, no hay foto que se nos resista. Soy una romántica del papel, pero a diario coqueteo con las webs y la tele. Lo importante es contártelo, tu eliges cómo y dónde.

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