Así es la vida de Paloma Rocasolano cuando nadie le ve

La madre de la Reina Letizia -y abuela de Leonor- se mantiene en un segundo plano en su día a día del que solo sale para mostrar su inquebrantable apoyo a su familia

Una vez al año. Esa es la frecuencia con la que Paloma Rocasolano abandona su discreta vida de jubilada y da el salto a la primera línea para dejarse ver. El lugar, siempre es el mismo: Oviedo. Y la razón, de peso: la entrega de los premios Princesa de Asturias, cuyo título ostenta su nieta  Leonor. Esa es la ocasión que la madre de la Reina elige cada año para salir del anonimato en el que siempre ha querido mantenerse. Mujer prudente, educada y discreta, apenas se ha escuchado su voz en estos quince años en los que hace que emparentó con la casa real española desde aquel lluvioso 22 de mayo del 2004. Un “gracias” o una sonrisa es todo lo que los reporteros han podido sacar de ella en todo este tiempo.

Paloma Rocasolano
Gtres

Lejos de que la Corona le haya separado de sus nietas, para doña Letizia, su madre es un pilar imprescindible en la educación y cuidado de sus hijas. Se ha sabido que la abuela, de 67 años, pasa gran parte de su tiempo entre los muros de la residencia de los Reyes, cubriendo viajes o compromisos que le impiden a la reina ejercer de madre a tiempo completo. Fuera de palacio, a Paloma también se la ha visto en Barcelona, ciudad a la que se trasladó Telma, paseando con su nieta de la mano o recogiéndola del colegio. Ahora, se ha instalado de nuevo en Madrid por lo que los viajes ya no serán necesarios.

Paloma Rocasolano
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Jubilada desde que cumplió los 65 en el 2017, Paloma Rocasolano ya no está vinculada a la Fundación para el desarrollo de la Enfermería, en la que trabajó en los últimos años de su carrera, después de haber estado como Delegada en el Sindicato de Enfermería. Vive sola en el centro de la capital, en un piso en el barrio de Palacio, muy cerca del Teatro Real que tanto le gusta visitar a Letizia en sus escapadas culturales privadas. Hace deporte muy temprano y cuida su alimentación. Llamativa fue su aparición en los premios Príncipe de Asturias del año 2016 con un nuevo rostro, fruto de algunos retoques estéticos que rejuvenecieron su expresión. No se le ha conocido pareja estable desde que se divorció del padre de sus hijas, Jesús Ortiz, y quiere seguir disfrutando de su familia después de haber vivido el trago más amargo que puede soportar una madre: la pérdida de su hija Erika en el 2007.

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